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SANTA BÁRBARA

 

 

 

 

                                                                                         

                                                                                   
 


  

JOSÉ FERNANDO DEL POZO GONZÁLEZ

 

ÍNDICE

 

                                                                INTRODUCCIÓN

                                                                                     ONOMÁSTICA Y SANTORAL

                                                                EL NOMBRE DE BÁRBARA                                                             

                                                                LAS LEGENDARIAS BIOGRAFÍAS DE SANTA BÁRBARA 

                                                                                     MARCO HISTÓRICO Y AMBIENTAL DE SU VIDA

                                                                CULTO Y TRADICIÓN

                                                                ¿PORQUÉ UNA DE LOS CATORCE AUXILIADORES?  

                                                                PROTECTORA DIVINA

                                                                RELACIÓN CON EL PATRONAZGO DE LA MINERÍA Y METALURGIA                                                  

                                                                RELACIONES CON EL PATRONAZGO DE LA ARTILLERÍA

                                                                ACORDARSE DE SANTA BÁRBARA CUANDO TRUENA

                                                                ORAÇAO A SANTA BÁRBARA

                                                                SANTA BÁRBARA HOY

                                                                RELACIÓN DE SANTA BÁRBARA CON LA RELIGIÓN DE LA SANTERÍA

                                                                ICONOGRAFÍA

                                                                BIBLIOGRAFÍA

 

SANTA BÁRBARA

 

 

 

INTRODUCCIÓN:

 

 

            La cultura hagiográfica es poco conocida y, a pesar de estar muy arraigada en nuestra cultura popular, pocos de nosotros conocemos la vida y anécdotas de nuestros santos.

 

            El conjunto de leyendas, cuentos y refranes que constituyen el rico y variado acervo de la cultura oral, son sin duda elemento esencial del patrimonio histórico de cualquier comunidad religiosa, y como tal ha de ser preservado y difundido entre los miembros de esa comunidad, porque  la identidad de una religión está en su fe y su memoria. Y  no sólo está  en esa memoria escrita o literatura sino también en todo lo que abarca su fe, incluidas las narraciones tradicionales: devociones locales, leyendas nobiliarias, historias sobrenaturales que desde siempre han encandilado a niños y mayores, aunque se den grandes variaciones dentro de unas mismas leyendas o en las historias marianas, tan iguales y distintas entre sí.

 

            He querido reflejar y unir esa leyenda, esa fe, esa cultura y esa tradición en una devoción personal hacia mi patrona SANTA BÁRBARA, como una educación y herencia  que he vivido desde pequeño y  que he adquirido de mi padre José,  como ARTILLERO y de mi madre Rosalía, como SEÑORA de la Asociación que lleva su nombre, y no acordándome de mi santa patrona solamente cuando truena.

 

ONOMÁSTICA Y SANTORAL:

 

            La onomástica (onoma, en griego nombre) es una ciencia que trata de la catalogación y estudio de los nombres propios e inicialmente no tienen ninguna relación con el santoral ya que prescinde de las posibles conexiones de patronazgo celestial que se pretende con los nombres de santos. El santoral es  la lista de los santos cuya festividad se conmemora en cada uno de los días del año. Instalados ya en una tradición cristiana de 2.000 años, los nombres de santos han formado hasta hace muy poco la casi totalidad de los nombres de persona y los dos términos, santoral y onomástica, se han fundido de tal forma que se define la onomástica como “ Día en que una persona celebra su santo” acepción añadida a su antiguo valor semántico carente de contenido religioso.

 

             La historia nos cuenta que al principio  faltaban santos para completar el santoral. Esto se arregló en los primeros tiempos del cristianismo, entrando muchísimos santos a dedo, sin pasar las duras oposiciones que actualmente es preciso superar para merecer un altar y un culto, si no han sido víctimas del rojerío internacional. Una de los recursos  más habituales fue inventar vidas de santos basadas en leyendas paganas preexistentes que, a su vez, ayudaban a mantener viva la fe de los creyentes: la milagrosa fortaleza que permitía a los mártires resistir los más diversos suplicios (comparables a los ritos de iniciación) era un ejemplo para los fieles  que superaban resignadamente las pequeñas torturas de su vida cotidiana, pareciéndoles sus miserables vidas más soportables en comparación con tales modelos sobrenaturales.

 

            En la edad media lo resolvieron de forma aún más arbitraria, asignando por decreto un santo a cada nombre aunque careciera de él, es decir, inventándole un santo al nombre y componiendo su historia. La devoción popular no podía reprimir sus ansias de crearles una leyenda digna de sus grandes obras a estos benefactores de la cristiandad.  Y es así como tenemos en los santorales muchas más leyendas que vidas y milagros. Las vidas de los santos sirvieron de inspiración a los escritores para autos o representaciones que inicialmente tuvieron lugar dentro de las iglesias y posteriormente se trasladaron a los atrios y las plazas públicas, transformándose con la incursión de elementos profanos  en auténticas obras teatrales que despertarían la emotividad de las gentes.

 

            El santoral católico en el día 4 de diciembre comparten junto Santa Bárbara la festividad. Juan Damasceno (doctor de la iglesia), Annón II (confesor de fé), Emérita, Teófanes, Isa, Tecla (mártires), Bernardo, Cristiano, Félix, Mauro, Melecio, Marutas, Osmundo (obispos) y Wisinto (monje).

 

 

EL NOMBRE DE BÁRBARA:

 

            De acuerdo con la comprensión católica, el nombre de una persona es santo “al igual que la imagen de la persona”. De esta forma los padres de todas las generaciones y de todos los pueblos intentan llevar la felicidad a sus hijos por medio de un nombre específico ya desde la cuna.

            También los antiguos romanos y griegos lo veían así: Los griegos llamaban “bárbaro” a todo aquel que pareciera extranjero y al que no entendieran. Para los romanos, la extranjera era peregrina...etc. Lógicamente los cristianos siempre fueron considerados bárbaros y, a partir de la proclamación del cristianismo como religión del Estado, la palabra “bárbaro” se aplica al “no creyente”.A la vista de esto, sigue abierto, aún, el origen y el trasfondo espiritual del nombre de Santa Bárbara.

            Barbara  (Barbara) es la forma griega de este nombre. Significaba antiguamente “extranjera”. Los griegos primitivos cuando no entendían lo que hablaban los otros pueblos decían “que hablaban bla bla”. En efecto, está documentado que la forma inicial de esta palabra era bla-bla-los (bla-bla-lós), literalmente el que habla bla bla. Sólo fue cuando los bárbaros empezaron a hacer barbaridades cuando se le dio a la palabra un matiz peyorativo. De todos modos, al asociar a Santa Bárbara con las tormentas, las explosiones y la artillería, se le ha querido dar un valor más bien duro al nombre. Su diminutivo Barby lo dulcifica definitivamente,  y se lleva con mucha gracia.

            Santa Bárbara figura en el santoral cristiano, tanto el ortodoxo como el católico romano, entre las estrellas más resplandecientes. Su sepulcro, en Nicomedia junto con el de santa Juliana, fue durante siglos uno de los más importantes centros de peregrinación de la cristiandad. Las curaciones de los enfermos que acudían a venerar estas reliquias fueron numerosísimas. La antigüedad de estas santas (son de principios del siglo III) es la causa de que la documentación sobre ellas sea muy escasa y de que en el calendario litúrgico pos-Vaticano aparezca sustituida por San Damacio, un santo cuya vida está mejor documentada,  pero la devoción y la tradición suplieron el desgaste del tiempo.

 

LAS LEGENDARIAS BIOGRAFÍAS DE SANTA BÁRBARA:

 

            Para poder situar la fecha exacta de su nacimiento y muerte, así como la narración del martirio de santa Bárbara en su momento histórico, se hace necesario intentar ordenar y situar los escasos datos fácticos de las leyendas en un marco histórico.

 

            Si en el momento de su martirio (a.306), Bárbara, tenía entre 15 y 20 años, nació antes del a. 285 y 290. Si murió entre el a. 250 y 251, con motivo de la segunda persecución del emperador Decio, nació entre el a. 230 y 235.

            De historicidad insegura y protagonista de un buen número de leyendas, la vida de Santa Bárbara está adornada de gran cantidad de elementos inverosímiles, contradictorios y teológicamente sorprendentes. No es de extrañar que la Iglesia Romana, tras el Concilio Vaticano II, en 1969, la eliminara del calendario litúrgico junto a otros santos antiguos, sustituyéndolos en el santoral por otros nuevos de canonización más reciente, con biografías documentadas históricamente y más cercanos culturalmente al mundo contemporáneo.

Según el Misal Romano anterior al último Concilio, el martirio de Santa Bárbara había ocurrido en Nicomedia, en el siglo III de nuestra era, en tiempos del emperador Maximinus Thrax. Las variantes de las muchas leyendas que se conocen corresponden o son posteriores al siglo VII, tiempo en que la Santa fue muy venerada y los lugares de su hipotética residencia se convirtieron en destino frecuente de gran número de peregrinaciones. Pueden que tengan su origen en la zona de la Iglesia oriental en la que se encuentran un número considerable de manuscritos antiguos. Tales como: “Codex Vaticanum 86” (s. XI); “Codex   Mexinensis 76”  (s. XII); “Codees Vindobonensis 61”   (s. XIV) etc. En definitiva, se necesita mucha inteligencia para poder separar manifestaciones religiosas y hechos históricos sobre el tema. Las tradiciones citan sitios tan distantes como Antioquia, Nicomedia o Heliópolis como del nacimiento y muerte de Santa Bárbara. Siglos después, los martirologios medievales señalaron Toscana, e incluso Roma, como lugares en que habían tenido lugar ambos acontecimientos.

 

La siguiente historia fue extraída de un antiguo manuscrito propiedad del escritor griego Simeón de Metafrasto, especialista en la investigación de la vida de los santos católicos, que existe en versión latina, griega, siria, árabe, egipcia y armenia. Dicho manuscrito fue expuesto a la luz pública a mediados del siglo VII.

 

En tiempos durante el reinado de Maximiano en la ciudad de Nicomedia (actualmente Izmir, Turquía) cerca del mar Mármara, había un hombre muy rico llamado Dióscoro, quien era pagano, supersticioso y estaba abocado a seguir la errónea costumbre local de adorar dioses irreales. Dicho personaje tenía una hija muy hermosa llamada Bárbara, a la cual celaba sin motivo alguno. Para evitar que Bárbara tuviera contacto con la gente, Dióscoro hizo construir una torre muy alta y allí encerró a su hija hasta que decidió entregarla en matrimonio a uno de los príncipes que la pretendían atraídos por el misterio que rodeaba su encierro.

 

Ante la situación el padre de Bárbara un día se dirigió a ella y le dijo: “Hija mía, los príncipes de comarcas lejanas y cercanas han llegado hasta aquí para pedir tu mano, por ello te ruego que me digas que quieres hacer ante esta situación”. Al escuchar a su padre Bárbara sintiéndose ofendida le contestó: “Padre mío, mi decisión es no casarme, pues nunca he pensado en ello, así que te ruego que no me obligues a hacerlo”.

 

Realmente hablaba en serio, ella vivía pensando en llevar una vida perfecta sumida en la búsqueda del verdadero y único Dios, por lo tanto pensaba que si accedía a las proposiciones de los príncipes se alejaría de su meta: el acercamiento al ser supremo. Esto decepcionó tanto a Dióscoro que fue a vivir a un país lejano por un tiempo. Bárbara ante la ausencia de su padre aprovechó  para colocar una cruz en el baño y añadió una ventana más a las dos que ya tenía la torre para así simbolizar a la Santísima Trinidad. Luego de esto Bárbara fue bautizada, fue un sacerdote quien, haciéndose pasar por médico, la bautizó y le enseño la doctrina cristiana mientras se encontraba enclaustrada, y siguiendo una de las costumbres místicas de San Juan Bautista sólo comía miel y langostas.

 

Después del bautizo de Bárbara dicho baño, que estaba formado por una serie de piscinas, quedó consagrado y se sabe que allí los ciegos de nacimiento recobraban la vista. En ese momento ya Bárbara estaba fortalecida por su fe lo cual la ayudó a vencer al demonio y esto lo demostró cuando reaccionó ante los ídolos paganos de su padre escupiéndolos y diciéndoles: “Todos aquellos a los que vosotros habéis inducido en error y creen en vosotros serán como vosotros”.

Después de ocurrir esto se retiró a orar y a venerar a Dios en la torre y en ese momento fue consagrada por el espíritu santo y adquirió la gloria espiritual que poseen todos los santos.

 

En el año 235 d.c. su padre regresó de viaje y ya había culminado la reestructuración de la torre y éste le preguntó a los obreros: “¿Por qué habéis hecho tres ventanas, en vez de dos como había ordenado yo?, y ellos sorprendidos contestaron: “Porque su hija nos lo ordenó, que abriéramos una tercera ventana”. Ante esto Dióscoro mandó llamar a su hija Bárbara para definitivamente conseguir una respuesta al dilema que se le había presentado con las tres ventanas de la torre.

 

Cuando Bárbara se presentó ante él, le hizo la misma pregunta que anteriormente hizo a los obreros, y la respuesta fue la siguiente: “Mandé hacer una tercera ventana, porque tres ventanas dan luz a todo el mundo y a todas las criaturas, en tanto que solamente dos ensombrecen el Universo”. Entonces Dióscoro se dirigió con su hija a los baños y le preguntó, con gran ánimo de que le aclarara la situación, por qué una tercera ventana si con las dos que había ordenado yo construir llegaba suficiente luz al lugar, y Bárbara respondió: “Esas tres ventanas representan claramente al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, los cuales son tres personas en un solo Dios, en el que debemos creer y al único que debemos adorar”.

                       

La reacción del padre de Bárbara  fue violenta, tanto así que sacó su espada para matar a su hija allí mismo, pero la ya consagrada virgen comenzó a orar y milagrosamente levitó por los aires gracias a la protección divina y llegó volando a una lejana roca inmersa en las montañas. Testigos de esto fueron dos pastores que la vieron volar y a su padre persiguiéndola preso de la ira. Al llegar a las montañas Dióscoro cogió a Bárbara   por los cabellos y  decidió llevarla para ser juzgada y limpiar su propio nombre ante la gente de la ciudad. Bárbara fue apresada, denunciada al pretor Martiniano, y enjuiciada, en ese momento dándole una nueva oportunidad de que recapacitara ante su creencia de la existencia de un solo Dios, el juez le dijo: “Así pues, elige entre sacrificar a los dioses o salvar tu vida, o morir cruelmente torturada”, y Bárbara respondió firme: “Me ofrezco en sacrificio a mi Dios, Jesucristo, creador del cielo, de la tierra y de todas las cosas.

           

Esa fue su sentencia, y después de ser apaleada y torturada durante días, Bárbara tuvo la visión del señor Jesucristo en la prisión. Pasaron los días y como Bárbara mantenía su posición ante el castigo, el juez decidió que fuese decapitada por la espada. En ese momento Dióscoro cegado por la obsesión de limpiar su nombre arrebató a Bárbara de las manos del juez y la llevó a la cumbre de una montaña junto a otra mártir llamada Juliana. En el camino Bárbara se alegró porque sentía que se aproximaba el premio a su devoción por Dios y mientras su padre la arrastraba hacia la montaña hizo la siguiente oración: “Señor Jesucristo, Creador del Cielo y de la Tierra, te ruego que me concedas tu gracia y escuches mi oración por todos aquellos que recuerdan tu nombre y mi martirio. Te suplico que olvides sus pecados, pues tu conoces nuestra fragilidad”, en ese momento escuchó que desde el cielo provenía una voz que le decía: “Ven Bárbara, esposa mía, ven a descansar en la morada de mi padre, que está en los cielos, yo te concedo lo que acabas de pedirme”.

 

            Después de esto fue decapitada por la mano de Dióscoro, su propio padre, cuando ella tan sólo contaba con dieciocho años de edad, junto a Juliana, recibiendo las dos en ese momento la corona del martirio. Luego de haber finalizado el horrendo crimen Dióscoro comenzó a bajar de la montaña, momento en que se desató una fuerte tormenta, y en el camino fue fulminado por un rayo que descendió de los cielos, cual fuego celestial, de aquí viene el dicho de “acordarse de santa Bárbara cuando truena”. Santa Bárbara fue sepultada junto a Santa Juliana, que sufrió martirio con ella, por un noble piadoso de nombre Valentino en un pequeño pueblo donde posteriormente ocurrieron muchos milagros.

 

            En versiones distintas a su martirio se cambia, añadiendo o quitando torturas, desde que habría sido atada a un potro, flagelada, desgarrada con rastrillos de hierro, colocada en un lecho de trozos de cerámica cortantes, quemada con hierros al fuego, golpeada con un martillo, quemada con hachas encendidas, que le hubieran mutilado los pechos, rasgarle sus carnes con garfios, paseada desnuda,… Todo ello muy posteriormente al siglo VII, hablamos de los siglos XII en adelante, sobre todo en los años 1400 y posteriores, fruto de las múltiples representaciones en pinturas, témperas, etc… de la vida y  martirio de Bárbara que realizaban pintores de la época. Se dice en otras leyendas que cuando fue despojada de sus ropas para ser vejada, cayeron del cielo copos de nieve que taparon su cuerpo por completo para no ser visto por la muchedumbre.

Otra leyenda más tardía en el tiempo, totalmente distinta y de menor difusión, refiere que el padre de Santa Bárbara había nacido en Hippo (Argelia) y se llamaba Alipius. Había dedicado su vida al conocimiento y ejercicio de la química en aplicaciones bélicas y a la fabricación de explosivos. Parece que había proporcionado a Bárbara una esmerada educación liberal, que la permitía expresarse en diversas lenguas y participar con él en sus trabajos de investigación, descubriendo ambos un detonante de extraordinario poder. La joven, que estaba dotada de una gran belleza y había rechazado a numerosos pretendientes, se decidió a profesar como religiosa en el convento de Santa Perpetua, fundado por Santa Agustina.

                        Era el año 430 y Africa sufría una invasión de pueblos bárbaros, que sitiaron la ciudad de Hippo. Alipio dirigió su defensa y fue muerto por un flechazo. Entonces, los sitiados llamaron a Bárbara al convento para que prosiguiera la defensa iniciada por su padre, fabricando y utilizando explosivos, luces de Bengala y globos de fuego para ser arrojados con catapultas, que había aprendido a fabricar con su progenitor. Después de catorce meses, la ciudad se vio obligada a capitular y los sitiadores pretendieron vengarse de Bárbara, asaltando el convento al que había regresado. Pero ella, previendo lo que iba a ocurrir, tenía acumulada una gran cantidad de explosivos en el subterráneo del monasterio y, cuando se percató de que ya no podían hacer nada más en su defensa, provocó su explosión. Conquistadores y vencidos fueron aniquilados bajo los escombros. Así murió Santa Bárbara, escapando con sus compañeras al consiguiente escarnio y a los acostumbrados ultrajes de la soldadesca.

            No resulta verosímil que las dos biografías anteriores correspondan a una misma persona. Más bien parecen referirse a dos jóvenes cristianas y mártires, distintas, aunque de idéntico nombre. La tradición de la muerte de la Santa, decapitada por su padre por no abjurar del cristianismo prevaleció ante la Iglesia, quien determinó que su festividad se celebrara el día 4 de diciembre.

 

MARCO HISTÓRICO Y AMBIENTAL DE SU VIDA:

 

 

            El padre de Santa Bárbara, Dióscoro, era pagano, de noble linaje y terrateniente. Otras leyendas dicen que era de linaje noble, dependiente de la benevolencia del emperador...Otras leyendas  como conde, casado con una mujer de la casa real, una cristiana secreta, y que, por consiguiente, había heredado una corona real. Tras la muerte de su mujer hizo valer sus derechos al título de rey. Estaba lleno de odio hacia los cristianos.

 

            Los romanos tenían un comportamiento dual hacia los griegos. Los despreciaban...les parecían “crédulos y poco fiables, eran listos hablando y rápidos pensando y por ello les resultaban sospechosos”.

 

            Los griegos consideraban a los romanos, con una mezcla de incomprensión, temor, envidia, y desprecio, y se reían de ellos.

 

            Este fue el ambiente  en el que pudo haber vivido Dióscoro. Obviamente su afán era proporcionar a su hija una formación extraordinaria, desde su punto de vista, y todos los bienes materiales posibles. Puede haber sido expresión de su preocupación paterna el haber hecho encerrar en la torre, que eran sus propios aposentos, durante su larga ausencia causada por motivos de trabajo, confiándola al cuidado de personas de confianza y preservándola así de las ingerencias del mundo exterior. Su estancia en la torre no tuvo que ser necesariamente triste pues, la mujer griega, al contrario de la romana, vivía en su casa apartada de los hombres y bastante encerrada. Razones de fe llevaron a muchas doncellas cristianas a negarse a contraer matrimonio. Al hacerlo arriesgaban, incluso, su vida, tal y como se cuenta de santa Bárbara.

 

Ahora bien, ¿ sobre qué bases legales se sostenía estos prejuicios?.¿Era legal la actuación de Marciano como Prefecto y de Dióscoro como padre de Bárbara?. La respuesta nos lleva a analizar las bases legales existentes, durante la época imperial en la que santa Bárbara pudo haber vivido. Si vivió, tanto en la época de Decio como en la de Diocleciano, había suficientes e incluso apoyadas en un edicto del emperador, para que el gobernador de turno pudiera condenarla como cristiana, teniendo en cuenta, además, que la denuncia había partido de su propio padre. Como prueba de esta afirmación tenemos la respuesta de Trajano a Plinio gobernador de Bitinia: “En general no hay una regla fija. No se puede perseguir a los cristianos, pero si les denuncian y los traen a tu presencia, deberán ser castigados. Aunque hay que tener en cuenta que quien niega ser cristiano y lo prueba con los hechos, por ejemplo adorando a nuestros dioses, deberán obtener el perdón a causa de su arrepentimiento. Los escritos anónimos de denuncia no pueden permitirse en ninguna acusación, puesto que sería dar un ejemplo muy malo y esto no tiene que pasar en nuestro tiempo”.

 

En el época imperial comenzó a tener cabida un número, cada vez mayor, de divinidades y cultos extranjeros en Roma.

 

             Se oscilaba entre el monoteísmo y politeísmo reforzado por la influencia judía y cristiana. Sin embargo, en contra de la intendencia imperante, cuanto más se empeñaban los emperadores en mostrarse como “Dominus Deus” -por razones personales o de estado-  y más promovían el culto al emperador, mayor rechazo cosechaban entre los cristianos.

 

            Como al igual del caso de santa Bárbara, ya conocían a su único Dominus et Deus, necesariamente terminaron rechazando los sacrificios al emperador, llegando en consecuencia las persecuciones a los cristianos.

 

A partir del año 100 después de Cristo, el cristianismo ganó adeptos con rapidez en el imperio romano. A parecieron comunidades en el valle del Rodano, en España, Norte de África, Siria, Asia Menor, Grecia e Italia. San Pablo contribuyó con sus viajes a su difusión. Se calcula que, en el siglo I, había medio millón de cristianos, en el s. II, dos millones, en el s.III, cinco millones y en el s.IV, diez millones.

 

El acceso a las comunidades de cristianos permitió el Bautismo con agua corriente. La conciencia de comunidad entre los creyentes alcanzó su punto cumbre en la celebración de la Eucaristía. Ambos sacramentos juegan un papel sobresaliente en las leyendas sobre santa Bárbara.

 

            Resulta curioso como la persona de santa Bárbara es venerada en casi todos los grupos cristianos, a pesar de las diferencias de Credo entre Oriente y Occidente.

            Orígenes surge de este ambiente como el maestro de santa Bárbara, aunque no se produce una coincidencia temporal de ambas personas. De aquí se deduce que, santa Bárbara, tuvo que haber vivido, aproximadamente, hacia el año 250 para poder haber tenido contacto personal con uno de los grandes dirigentes de los primeros cristianos.

 

 

CULTO Y TRADICIÓN:

 

 

            Santa Bárbara ha sido conocida y querida en todo el mundo, pero especialmente en Europa. Su devoción no sólo se expresa en numerosas manifestaciones, sino también en tradiciones especiales como patrona de diversas profesiones y como auxilio ante los problemas y el peligro, así como patrona de iglesias y altares. La devoción a los santos era un importante soporte, no olvidemos, de la cristianización, así como expresión de la conciencia de nacionalidad e instrumento para su afianzamiento. Con su ayuda se transmitieron las convicciones religiosas y las prácticas devotas a la masa del pueblo.

 

            La fe en la existencia de ciudadanos terrestres santificados (los santos) contiene la posibilidad de rogar a Dios por su mediación y su auxilio en las más diversas situaciones en la vida. San Ambrosio fue el primero en denominar a los santos como “patronos”. Santa Bárbara como patrona recibió su misión más importante al haber rogado en su propia hora de la muerte a su Creador por todos aquellos que a la vista de la muerte recordaran su oración. Incluso sus reliquias se consideraron como “patrocinio”, y el manto que aparece en su iconografía estaba valorado en la Roma imperial como símbolo de refugio.

 

La “familia” de la santa con quienes tenía un deber legal de asistencia eran en principio los habitantes del lugar donde estaba emplazada la tumba y aquellos que celebraban su fiesta anual el “dies natalis”. En el s. III al IV ya se celebra, como “dies natalis” su fallecimiento. Los soberanos se sometían así mismos y a sus acciones desde el punto de vista político a un santo, en la creencia de que la posesión de sus reliquias resultaba imprescindible para el bienestar del imperio: Wenzel para Bohemia, Adalberto para Polonia...Además había Patronos de la ciudad y de la provincia: Pedro y Pablo en Roma...

 

No se puede negar que los santos masculinos gozaban de preferencia. En los siglos XII y XIII el santo / santa representaba a la ciudad completa: santa Bárbara a Breslau, Ferrara, Mantua y Kuttenberg, donde se construyó, a partir de 1938, la catedral más importante dedicada a la veneración de santa Bárbara. La devoción a la santa ya no estaba, por tanto, ligada al lugar de enterramiento.

 

También otras tradiciones procedían de la Bizancio cristiana: se dio a conocer la imagen de la santa entregada a la lucha:  ...la relación de su manto-reliquia de la orden alemana de caballería de Gnesen. En las postrimerías de la Edad Media (1273-1497) se multiplicaron las tareas de la santa.

 

            No se han aclarado las especulaciones en torno a cuál sería el camino que recorrió la devoción de santa Bárbara desde Oriente hasta Centroeuropa. De forma  muy generalizada la lista de santos creció notablemente al principio de la Edad Media, desde el 482 al 911, definida como la época más devota de la Iglesia. Época que había comenzado en el s. IV, en Roma, con 23 mártires. Siguió con el martyrologium Hieronyanum, base del calendario de Occidente, ampliado en Galia hacia el 600. Entre el año 400 y 700 aparece un monasterio de santa Bárbara en las cercanías de Lyón. La santa ya estaba incluida en el martirologio romano. León III dona una reliquia de la santa a Carlomagno en el 799 para la Iglesia de S. Pedro del  Castillo de Hohensyburg en Dortmund. Según una crónica turingia de 1475, la gente acudía en masas a la iglesia...Las hermandades y las fundaciones alcanzaban cifras nunca vistas. Los objetos de arte como imágenes, figuras, altares...que hoy podemos admirar en los museos y en las iglesias, proceden de esta época, finales del s.XV y principios del s. XVI. No es, por tanto, asombroso que sea, precisamente, de esta época, numerosos testimonios de santa Bárbara. La devoción a la santa, no paró aquí, aumentó en la Alta Edad Media (911-1273), después de que fueran consagradas iglesias, oratorios, altares, monasterios. Finalmente alcanzó su puesto máximo en el siglo XV, en las postrimerías de la Edad Media (1273-1491). A fines de la Edad Media se le incluyó entre los “catorce santos” como patrona de los moribundos. En los siglos XII y XIII sigue extendiéndose la devoción a la santa desde los Países Bajos en dirección a Alemania, Bohemia, Hungría, Italia.

 

¿PORQUÉ UNA DE LOS CATORCE AUXILIADORES?:

 

            Santa Bárbara era invocada por el pueblo como la patrona de los moribundos y de la buena muerte y fue probablemente esta condición la que hizo que encontrase sitio en esta agrupación de santos. Dicha agrupación de catorce auxiliadores tomó su origen cuando la peste azotaba y dejaba sus huellas en Europa (1348-1350). Las causas de esta epidemia se debió, entre otras causas, a las grandes aglomeraciones de personas en las ciudades y la poca higiene, a los bichos y ratas que las transmitían a las personas. Estas personas infestadas por la “muerte negra” eran vestidos con ropa especial, expulsados de la comunidad y aislados fuera de las ciudades. En algunos lugares se le cuidaba en hospitales especiales o “Lazarenos”, creados por la orden de S. Lázaro. Los infestados debían de ir con cascabeles para que los que estuvieran sanos se apartaran del camino y así no infestarse.

 

            Ni siquiera ayudaron  las medidas preventivas tomadas por el Estado, ni las normas higiénicas. De ahí se entiende que los pobres enfermos buscaran refugio en los auxiliadores y no rara vez llamaban por necesidad, al mismo tiempo, a varios santos, ya que la intercesión, al mismo tiempo, de unos cuantos producía mayor esperanza. Se reconoce así la tendencia de dar culto a grupos de santos.

 

La fuerza simbólica del “número” como constitución de los grupos de santos, conocida ya en la antigüedad, jugó claramente un importante papel: santa Bárbara y santa Catalina eran conocidas como pareja gemela sagrada.

 

            A la pareja se unió también Margarita. En la comunidad de las tres vírgenes mártires se formó una unidad de culto. En ella se oculta el número simbólico tres de la Santísima Trinidad. Santa Bárbara representa, desde el  punto de vista místico, el alma cristiana que se confía a su Dios en la oración o en la reflexión. Santa Catalina simboliza con sus dotes espirituales la inteligencia y la sabiduría aplicada a la religión cristiana y santa Margarita simboliza la lucha contra la idolatría y la liberación del demonio en forma de dragón.

 

            En Austria se dice: “Margarita con la lombriz y Bárbara con la torre, Catalina con la rueda, éstas son las tres santas mujeres”.

 

            También se las considera como protectoras de la enseñanza a santa Catalina, de la alimentación a santa Margarita y del Ejército a santa Bárbara.

 

            El origen del culto a las auxiliadores hay diferentes teorías y aunque parece predominar la opinión de situarlo, al menos en su principio, en la ciudad imperial de Ratisbona y en Bamberg a finales del s. XIV.

 

 

PROTECTORA DIVINA:

 

            Santa Bárbara, como se ha dicho antes,  pertenece al grupo de los catorce Santos Protectores y fue una de las santas más populares en la edad media, virtud que conserva en la actualidad. Además de tener tantos devotos en la población es la patrona de los militares (arma de artillería). También lo es de los mineros, armeros, fundidores, prisioneros, pirotécnicos, bomberos, cavadores de tumbas, canteros y feriantes. En algunos lugares también es patrona de los arquitectos,  albañiles y constructores, esto debido a lo que relata su historia cuando remodelaron la torre donde vivía. Para los versados en el conocimiento esotérico Santa Bárbara protege principalmente a quienes se hallan en peligro de muerte y no tienen sacramento, debido quizás a la oración que hizo la santa en el momento de su muerte. Protectora contra el rayo y las muertes repentinas. De esta forma llegó a ser patrona de treinta y cinco profesiones  diferentes y gremios.

Su patronato fue introducido en España, al parecer, por Juan de Terramonda, natural de Lille, que vino a España como asentador de Felipe I el Hermoso.

            En la Alta Edad Media se puso de moda el poner  nombre de santos a todo tipo de cosas. Esta costumbre se relaciona con el incremento del culto a los santos según un nuevo fundamento de espíritu religioso originado en el s.XII. El Papa Gregorio II escribió a San Bonifacio sobre el derecho canónico por el cual la oración a los santos alivia el alma de los difuntos.

 

Este sentido de ruego pudo ser el punto de partida para poner el nombre de santa Bárbara a ciudades, pueblos, calles, lagos y ríos, montañas y, por supuesto, minas; así como personas, instituciones religiosas y profanas...así como iglesias, capillas, altares etc.

 

La representación de santa Bárbara ha encontrado a través de la historia muchas formas de expresión que se crearon dentro del marco de la fe y por lo que se limitó, en un principio, a representaciones en iglesias, capillas, monasterios, cementerios... Sólo unos siglos más tarde fue tomada por instituciones mundanas como ordenes de caballería, gremios, comunidades etc que hicieron de la santa su patrona.

 

            Los artistas de santos, a lo largo del tiempo, han ido dando a sus representaciones atributos, colores o símbolos específicos. Tomaban como referencia la vida de la patrona, de su martirio o de acontecimientos específicos que conducían a la veneración. En algunos casos se ven muy claros estos atributos, mientras que en otros era la imaginación del artista la que dotaba a la persona de uno u otro símbolo e incluso de más de uno. El problema es que, muchos de los santos, poseen un mismo atributo, como puede ser la espada, lo que hace muy difícil su identificación sino van acompañadas de otras características específicas u otras personas. Por eso tienen en cuenta también el peinado y la vestimenta.

 

            Algunos de estos atributos se fueron modificando a través de los siglos, sobre todo durante los siglos XV y XVI, en el apogeo de la elección de santos para patronazgos.

 

            A Santa Bárbara se le representa con los ropajes de su época, un tocado de doncella con manto rojo y una serie de objetos que la diferencian por completo de las demás santas:

 

      Castillo  o torre:

 

            La representación de santa Bárbara con la torre es bastante clara, y se puede ver, por ejemplo, en las pinturas, solamente al fondo a través de una ventana abierta. Puede aparecer en un extremo, aunque la mayoría de las veces, es el objeto que ella sostiene como principal atributo de la representación. En los iconos no suele salir a menudo. Algunos artistas la colocan como parte principal de la imagen  , desde donde santa Bárbara mira a través de una de las ventanas enrejadas, mientras que fuera se ve a los guardianes o a los Ángeles que le anuncian su curación.

 

            En la mayoría de las estatuas se coloca la torre a su lado. A veces se tropieza con esta, otras la lleva agarrada con el brazo, en otras la tiene de la mano, y en muy pocos casos la lleva cargando a los hombros como un fardo pesado. La propia torre se representa según la arquitectura del momento, aunque siempre lleva las tres ventanas que hacen referencia a la Trinidad.

  

            Las ventanas del gótico son de arco ojival, las románicas de arco de medio punto, redondas en otras épocas y todas suelen llevar rejas. La torre en la que estuvo encarcelada es el símbolo trágico del martirio de santa Bárbara.

 

      Nombre, cruz y cáliz o copón de sangre de cristo:

 

            El éxito de la identificación de santa Bárbara depende de estos atributos. La forma más fácil para reconocerla es, lógicamente, cuando aparece su nombre escrito. Sistema utilizado, por otra parte, por muchos artistas, de igual manera que en los iconos rusos y griegos. La escritura aparece, bien en la parte de arriba, bien debajo de la figura.

 

            Con una cruz en la mano se representa en los iconos de la iglesia ortodoxa. En la iglesia occidental no se considera la cruz como atributo de la santa.

                                       

             El cáliz, con o sin hostia, es un símbolo muy extendido y relacionado con santa Bárbara, aunque no es suficiente para poder identificarla, pues otros santos llevan también este atributo. En los iconos de la iglesia ortodoxa es muy habitual el que lleve la cruz,  y el cáliz, en la iglesia occidental no aparece esta costumbre hasta el x. XV.

           

             La santa lo suele llevar en la mano derecha y se la coloca en las ventanas o puertas de las torres. Se la considera también patrona de los moribundos, debido a las legendarias oraciones que rezó ella por todos los que estaban en el lecho de la muerte. Desde entonces se le representa con el cáliz, con o sin hostia, como señal de patronazgo de los moribundos.

 

        Espada, libro y corona:

 

            Otro atributo de santa Bárbara es la espada, la cual hace referencia al objeto con que la decapitó su propio padre, pero también es símbolo de poder divino, justicia o ira. A veces se la representa a la santa sobre la espada para demostrar y aclarar la ayuda divina a pesar de haber sido martirizada.

 

            No es raro tampoco encontrar a santa Bárbara con un libro, la Sagrada Escritura, en la mano. Esta representación hace referencia al estudio de las verdades de fe cristiana y de la Palabra de Dios.

 

            La forma de adornar la cabeza de la santa es también muy variada, y depende, en gran parte, de la moda de la época. La vemos representada con pelo lacio y largo, con moño e incluso con el pelo rizado. Como adorno en la cabeza suele llevar una corona, para demostrar así su unión con la divinidad. Este símbolo, no es exclusivo de ella, se utiliza desde le el s. XIV hasta el s. XVIII.

  

             Palma o rama de olivo y pluma:

 

            Santa Bárbara lleva la palma como símbolo de victoria de unión con el poder divino. En la mayoría de las figuras se le colocaba aparte, fijada en la mano, con lo que se perdía con el paso de los años y se tenía que volver a colocar.

 

            A veces se le coloca una pluma de pavo a varias en vez de la palma como emblema de la proximidad divina o de su virginidad, pero también como símbolo de las varillas que se transformaron en plumas cuando la flagelaban..

 

            De vez en cuando, aparece santa Bárbara con un cañón que nos demuestra la relación de su patronazgo con los artilleros

 

           El Padre:

 

            Una extraordinaria forma de representación es la de santa Bárbara con su padre. Esta combinación aparece más en las esculturas que en las imágenes. Aquí se nos muestra al padre como insignificante persona a sus pies, realzando así la figura de la santa. Representaciones de esta forma se remontan al 1450 y hasta 1550, antes o después no se conocen ninguna.

 

                 A veces también se le ve con un cañón al lado, como simbología de que es patrona del arma de Artillería.

 

RELACIÓN CON EL PATRONAZGO DE LA MINERÍA Y METALURGIA:

 

            Santa Bárbara era conocida como patrona de la minería y también como de la metalurgia desde los comienzos de la Edad Media tardía. La devoción entre los mineros aparece en la zona de Sajonia, Silesia y Bohemia.

 

            La Contrarreforma contribuyó poderosamente a la expansión de la devoción a Bárbara en todas las regiones de Europa. Este período de restauración católica se instituyó hacia el 1550 causado por la aparición reformadora de Lutero . A esta autorreflexión de la Iglesia le había precedido la reforma en tres capítulos:

 

            -El luteranismo se extendió en el noroeste y sur de Alemania, Letonia (1522), Suecia (1527) , Finlandia , Dinamarca (1536), Noruega, Polonia y Lituania (1541), Hungría, Siebenbürgen (1545) y Eslovenia (1561).

 

            -El calvinismo, iniciado en Suiza, tomó otro impulso  con difusión en Alemania Occidental, Francia (1559), Escocia (1560), Norte de los Países Bajos (1566),   Inglaterra, Polonia y Hungría.

 

            - El anglicanismo en Inglaterra(1534) donde Enrique VIII se había erigido en cabeza de la “iglesianglicana” de Inglaterra, con constitución episcopal y carácter calvinista.

 

            Otro testimonio de la devoción a santa Bárbara lo encontramos en Kirchberg, Tirol, donde comparte patronazgo con santa Úrsula.

 

            El estatuto de la Hermandad de Kottemberg, sede principal de la minería de Tirol, imponía que se celebrara una misa el día de santa Bárbara. En Jochberg, Tirol había ya en 1421 una hermandad a santa Bárbara de los mineros.

 

            No se ha investigado de forma exhaustiva cómo fue avanzando la devoción a santa Bárbara: en 1500 ya era la segunda o tercera patrona de los mineros. En Linz, durante la Edad Media, era la patrona de mineros y trabajadores metalúrgicos.

 

            ¿Quiénes eran los otros santos, además de Daniel(aparece junto a santa Bárbara en tres vidrieras de la Iglesia de Villanders en el Sur de Tirol hacia 1500) y Úrsula(un altar en Kivchberg, Tirol en 1422), que se habían erigido en auxilio de los mineros?. Existe una profusión de santos conectados con la minería. Incluyendo incluso figuras del Antiguo Testamento: Adán, primer minero, mediados del s. XVII  en Kärnten. Y a Eva se le descubre en 1550 en una galería de mina; Abraham y el profeta Habacuc.

 

            Por otro lado, el intento de encontrar un nexo de conexión entre la edad de cada una de las cuencas mineras de Centroeuropa y la temprana aparición de santa Bárbara  como santa de la minería no ha dado fruto directo. Aproximadamente hacia el año 1300 puede situarse la acogida de santa Bárbara como Patrona de los mineros en el Tirol y más tarde, s. XIV, en Silesia, como la atestigua la mina en el Jauernisch.

 

            A la vista de este desarrollo histórico podemos afirmar que, ya, en el s.XIII existía el culto a santa Bárbara en Silesia y en una iglesia dedicada a ella en Breslau. Claro, fueron las diferentes órdenes de caballería, los soberanos en peregrinación a Jerusalén, los colonos alemanes y flamencos y diversas órdenes, como las Cistercienses y Cantores del coro agustinos los que dieron impulso a la devoción a  santa Bárbara. Silesia, por tanto, puede definirse como el “`país alemán de Bárbara” al tener 61 iglesias y capillas dedicadas a la santa.

 

RELACIONES CON EL PATRONAZGO DE LA ARTILLERÍA:

 

            Santa Bárbara es también Patrona de los artilleros. La conexión entre santa Bárbara y los artilleros y cañoneros se debe, principalmente, al legendario relámpago con el que se dice le mató a su padre y, además, porque se le representa siempre con una torre, comparada al polvorín.

 

            Así tenemos como escuelas de artillería, arsenales, armerías y cañones de municiones se adornan con su imagen.

 

             Para los franceses, el pañol de municiones en los barcos se llamaba “sainte Barbe”. El 4 de Diciembre lo celebraban con grandes desfiles. El emperador Carlos V (1519-1556) decretó en las escuelas de artilleros de Burgos y Cecilia leyes y ordenanzas por las cuales los artilleros debían santiguarse y pedir ayuda a santa Bárbara cada vez que metían una bola en el cañón. Si alguien no cumplía la orden debía, como castigo, honrar con dos onzas de cera a la hermandad. Santa Bárbara se convirtió también en Patrona de los fuertes y las torres. La costumbre de considerar el día de la santa como día de fiesta en Alemania procede de la época de las guerras napoleónicas, y se extendió igualmente a Italia, Austria y España. En España se saludaba la imagen de Santa Bárbara con honra militar.

 

            Antiguamente los cañones eran construidos y manejados por los llamados maestros armeros. En la Edad Media se empezó a disparar salvas al aire, con lo que los creyentes pretendían evitar los relámpagos y el granizo e incluso también de despejar las nubes, con este fin se usaban también las campanadas. Las campanas eran recomendadas en muchos lugares donde se veneraba a santa Bárbara y se ponía en ellas su nombre.

                          

            Es muy corriente encontrarnos a santa Bárbara pintada sobre las antiguas armas o armaduras, como la del Papa Julio II (1503-1513). La encontramos también en una magnifica pieza que el emperador Maximiliano regaló a Enrique VIII en el 1509.

 

            Durante El siglo XV los ideales de los caballeros hallan expresión en el ejemplo y fortaleza de la joven Bárbara, invocada en las situaciones difíciles y en las borrascas. Es por ello que iba a impulsar el patronazgo de una complicada e ingeniosa ciencia que atemoriza con sus estruendos evocadores de las tormentas. Había arraigado ya la artillería que cambiaría todas las armas militares; además, la torre fortaleza era propia del artillero al ser ingeniero de máquinas y fortificaciones. Leonardo da Vinci es la mejor imagen de estos dos conceptos propios de la Artillería de aquel entonces. Entre los tratados de España, el “Discurso de Artillería” de 1611, del Capitán Cristóbal Lechuga, es otro ejemplo a añadir, pues contiene un tratado sobre fortificación muy poco conocido por el Arma.

            En 1489, y precisamente el 4 de diciembre, tuvo lugar la conquista de Baza. De ahí que sea la Patrona del lugar, así como de la Unidad de Cazadores de Baza. La importancia artillera de esta localidad granadina era considerable hasta que se conquistó Málaga, ciudad preferida por poder atender mejor las necesidades del Mediterráneo. Otra particularidad es que en la Sierra de Baza  existe un topónimo curioso: el Vértice de Santa Bárbara (2269 metros). Entre las unidades del Ejército que también la tuvieron por patrona están los dragones de Almansa, al incorporar en la organización de los Tercios de Flandes los arcabuceros  a caballo, así como las Brigadas Marinas y la Guardia Valono, tal y como hemos podido comprobar en un sermón a Santa Bárbara del siglo XVIII, que dice: “Quizá por esto nuestras Guardias Valonas, y Brigadas Marianas, para dar más abrigo a esta fortaleza, y presidio de Cádiz (que es la llave de España) ha tomado a esta Heroína por especial Patrona, erigiéndole una Ilustrísima Hermandad, como la que es la Sunamitis más terrible, que vale por todo un exército, en lo formidable. Bien claro lo dio a ver el año pasado de 1702, principios y estrena de este reinado, cuando tomados ya por el enemigo todos los puertos circunvecinos, Rota, Puerto Real, Puerto de Santa María, nunca pudo asaltar al de Cádiz; porque aunque le puso horrenda batería, en que echó todo el tren de sus bombas, carcasas, rayos de alquitranes e incendios, que llovía sobre el Castillo del Punto, como el principal y más fuerte era allí Bárbara, que defendía aquellos muros, mejor que Palas los de Troya, a vista de tal Paladión; no pudo empezarlos toda la furia de Vulcano, ni todo el tren de sus armas ni Armadas”.

 

            Los datos históricos de la conmemoración artillera de esta festividad datan del siglo XVI. Hasta ahora el primer documento era “El Recibo de la Pólvora” consumida por este motivo en el Castillo de Burgos, el 4 de diciembre de 1522 (Archivo de Simancas. Valladolid). Los mejores tratadistas de este tema, desde Arantegui a Rivas de Pina, has insistido en el origen de esta festividad por dicho testimonio. Pero a partir del 4 de diciembre de 1984, es preciso revisar esta fecha, es preciso revisar esta fecha, constatándola con las anotaciones existentes en las relaciones efectuadas por Antonio Pigafetta, cuando se realizó la expedición de Magallanes alrededor del mundo, en donde se puede leer: “4 de diciembre de 1521, fiesta de Santa Bárbara, para festejarle y en honor del Rey que había regresado, hicimos una descarga cerrada de la Artillería, y por la noche quemamos fuegos artificiales…”. Es muy probable que la citada conmemoración de Santa Bárbara la realizaran el 3 de diciembre, si bien esta observación no la descubrió hasta llegar a la isla de Cabo Verde, donde pudieron ver el error de las fechas. Hemos de destacar que la mayor parte de los artilleros eran alemanes súbditos pues del emperador Carlos V.

 

            El tratadista Adolfo Carrasco, en un artículo del Memorial de Artillería sobre el origen del patronazgo en los Países Bajos, afirma que la devoción comenzó por San Sebastián en 1328, en Mons y Malinas; luego en 1477, en Bruselas se extendió a Santa Bárbara y San Cristóbal por los ballesteros y a finales del siglo XV  a todos los Países Bajos.

            El Coronel de Artillería Oliver Copons en su artículo “Noticias Históricas de los artilleros españoles y Santa Bárbara”, fechado en Burgos de 1884, parte de que la devoción a la Santa se inicia en Baza al ser tomada el 4 de diciembre de 1489 y que de allí se trasladó a Málaga al crearse una maestranza y una fundición con depósito de artillería.

 

            En los siglos posteriores se diversificó también este patronazgo entre los mineros, canteros, campaneros y marineros; así como en algunos oficios artesanales, especialmente en Francia y Alemania. En España es también Patrona de Ingenieros y Ayudantes de Armamento.

            Sus divisas y leyendas van desde la de “Santa Bárbara de los Artilleros”, tal como reza en la placa de la Maestranza de Artillería de Sevilla, cuyo origen data de 1500 en Barcelona, a la inglesa que dice “Santa Bárbara for artillery men everywhere”, que se utiliza en una Orden Militar, concepto que evidencia la universalidad del patronazgo artillero que surgió en los dominios de Carlos V.

 

ACORDARSE DE SANTA BÁRBARA CUANDO TRUENA:

 

            Entre las sentencias y frases proverbiales de contenido meteorológico, ésta de “acordarse de Santa Bárbara cuando truena” es, sin duda, una de las más utilizadas. Hoy la empleamos únicamente en sentido figurado, poniendo de manifiesto nuestro comportamiento habitual de dejar para mañana lo que podemos hacer hoy, aparcar para mejor ocasión lo que aún pensamos puede demorarse, o aplazar “sine díe” lo que no conviene a nuestros intereses. Y así lo hacemos hasta que metafóricos truenos hacen tambalear o amenazan nuestra posición, en cualquier nivel al que lo contemplemos.

 

            Ignoramos quien y en qué momento pronunció por primera vez este axioma en sentido alegórico, pero sí podemos afirmar que la tradición de muchos siglos ha vinculado a Santa Bárbara con los truenos y que su nombre va unido, en un pasado bastante reciente, a creencias, ritos, conjuros y supersticiones dirigidos a protegernos de los rayos y los estragos producidos por las tormentas.

 

         Hace muchos siglos, la Iglesia Católica nominó a Santa Bárbara Santa Protectora contra rayos y tormentas. Como tal se le rendía un culto especial, con rituales que adquirían modalidades particulares en cada nación, en cada región e incluso en cada lugar. Entre los variadísimos ceremoniales y costumbres extendidos por la geografía española, relacionados con Santa Bárbara y los truenos, cito a continuación algunos, a modo de ejemplo, procedentes de las regiones de que tenemos más información.

 

            En Cantabria, las “tronadas” no sólo arruinaban cosechas, producían incendios y mataban a personas y animales. También entorpecían muchas labores domésticas, rutinarias hace siglos, como hacer el pan o la mantequilla en cada hogar. La tormenta no dejaba “leudar” el pan antes de la hornada, o “natar” la leche antes de elaborar la manteca. También podían “atronarse” los huevos que estaban empollando las gallinas... Así que, aunque parezcan cosas nimias, era obligado tomar precauciones cuando se acercaba una tormenta y demorar la fermentación de la masa del pan para meterlo al horno a cocer hasta que aquella se alejara; comprobar que debajo de los huevos, en el “nidal”, estaba la cruz hecha con hierros; quemar un poco de laurel; evitar las corrientes de aire y, sobre todo, encender las velas de las Candelas o las que habían ardido en el Monumento parroquial el día de Jueves Santo. El ritual preparatorio dentro de una casa rural se iniciaba cuando el aspecto del cielo amenazaba tormenta o se escuchaban los primeros truenos aún lejanos. Enseguida había que acompañar estos preparativos, que no debían faltar, con el rezo reiterativo y musitado de las jaculatorias “al uso” dedicadas a Santa Bárbara :

 

“Santa Bárbara bendita,
que en el cielo estás escrita
con papel y agua bendita.
En el ara de la Cruz,
Pater noste(r), amén Jesús”.

 

            Esta era la invocación más generalizada en Cantabria, aunque había otras tan originales como la que sigue, plegaria con la que expresamente se solicitaba la ausencia de granizo, para proteger la cosecha de maíz:

“ Ay, gloriosa Santa Bárbara,
ten compasión de nosotros:
danos agua sin la piedra,
que acaba con los panojos.”

 

            En el Pirineo aragonés la invocación citada en primer lugar, se hacía añadiendo un verso más. Decía así:

 

“Santa Bárbara bendita,
que en el cielo estás escrita
con papel y agua bendita.
Jesucristo está enclavado
en el árbol de la cruz,
Páternoste amén Jesús”

 

            En aquella zona pirenaica, en cuanto había indicios de tormenta, se salmodiaban continuadamente frases y oraciones cortas dirigidas a la Santa: “¡Ay, Santa Bárbara, que truena!” o “Santa Bárbara bendita, que trae el sol y el trueno quita”, al tiempo que se buscaban los amuletos para “esconjurar” la tormenta, poniendo en las ventanas cuchillos y hoces con el filo hacia el cielo, tijeras con la punta hacia arriba, y se echaban puñados de sal en el fuego. En otros lugares se hacía una cruz con sal en el dintel de la puerta. El laurel, romero y otros ramos de árbol, bendecidos en el Domingo de Ramos, también se consideraban amuletos contra la tormenta.

 

            En la localidad de Castelserás, provincia de Teruel, cuyos patronos son San Sebastián y Santa Bárbara se les canta una copla que en una de sus estrofas dice así:

 

“Santa Bárbara Bendita,

Patrona de la tempestad,

líbranos de piedra y rayos

y protege a Castelserás.

De ti somos muy devotos,

ya lo fueron nuestros padres,

por eso cuando nacemos

hacen a todos cofrades.

Todos los castelseranos

en Pascua Florida

a la ermita suben

en romería

a festejar en la fiesta

a Santa Bárbara

a cantarle sus Gozos

con alabanzas”.

 

           En la provincia de Soria, en un pueblo llamado Alcozar, como la mayoría son labradores y han temido a las tormentas y nublados, hay mucha devoción por Santa Bárbara, aunque ellos dicen que no nos acordamos de Santa Bárbara hasta que no “atruena”. Incluso en la iglesia del pueblo existe a día de hoy una campana que lleva el nombre de la Santa. Esta oración se rezada en la localidad cuando amenazaba pedrisco:

 

“Santa Bárbara bendita,

que en el cielo estás escrita

con papel y agua bendita.

Yen el ara de la cruz,

Nuestra muerte,

Amén, Jesús.”

 

            En Asturias, en el Concejo de Somiedo, he localizado otra variante de la jaculatoria que citaba al comienzo, muy original. Esta tiene nueve versos y los tres primeros -como casi en todas- son idénticos a los de las oraciones citadas:

 

“Santa Bárbara bendita,
que en el cielo estás escrita
con papel y agua bendita.
Santa Bárbara doncella,
líbranos de la centella
y del rayo mal parado.
Jesucristo está enclavado
en el ara de la Cruz.
Paternoste, Amén Jesús.”

 

También en Asturias, en el Concejo de Mieres del Camino, como en otros muchos lugares de esta comunidad, se canta el himno de los mineros a Santa Bárbara, que dice así:

 

Santa Bárbara bendita
trailaralará trailará
Santa Bárbara bendita
trailaralará trailará
patrona de los mineros, mira,
mira Maruxina, mira,
mira como vengo yo;
patrona de los mineros, mira,
mira Maruxina, mira,
mira como vengo yo.

Traigo la cabeza rota
trailaralará trailará
traigo la cabeza rota
trailaralará trailará
que me la rompió un costeru, mira,
mira Maruxina, mira,
mira como vengo yo;
que me la rompió un costeru, mira,
mira Maruxina, mira,
mira como vengo yo.

Traigo la camisa roxa
trailaralará trailará
traigo la camisa roxa
trailaralará trailará
de sangre d'un compañeru, mira,
mira Maruxina, mira,
mira como vengo yo;
de sangre d'un compañeru, mira,
mira Maruxina, mira,
mira como vengo yo.
Santa Bárbara bendita,
trailaralará trailará
Santa Bárbara bendita
trailáralará trailará
patrona de los mineros, mira,
mira Maruxina, mira,
mira como vengo yo;
patrona de los minéros, mira,
mira Maruxina, mira,
mira como vengo yo.

 

            El culto a Santa Bárbara estaba muy extendido en toda la cristiandad. Como curiosidad, se incorpora una invocación portuguesa que he localizado , dirigida a Santa Bárbara. y formada por aleluyas de versos octosilábicos. Procede de Marvao en las proximidades de la frontera española.

 

ORAÇAO A SANTA BÁRBARA

 

Santa Bárbara bendita
Lá no ceu está escrita
Num papel com agua benta,
Livre-nos desta tormenta
Que a leve lá para bem longe
Pr’a onde nao haja pao nem vino
Nem flor de rosamarinho
Nem mulher com meninos
Nem vacas com bezerrinhos.
Já os galos cantam,
Já os anjos se levantam,
Já o Senhor está na cruz
Para sempre, amém Jesús.

 

            Si en el Alto Aragón se creía que los provocadores de tormentas eran los genios de las montañas, las brujas, los brujones y los diablos, en tierras cántabras, asturianas y gallegas se decía que eran los nuberos, renuberos, nubeiros y renubeiros. Todos ellos son personajes mitológicos, protagonistas de gran cantidad de relatos legendarios, por los que el pueblo sentía verdadero terror. Cada uno de estos personajes jamás entraba en las casas que estuvieran protegidas por amuletos adecuados, tuvieran encendidas las velas benditas o estuvieran rezando en voz alta oraciones a Santa Bárbara, cuyo nombre les repelía. Tampoco soportaban el toque de campanas especial que en algunas regiones llamaban de “espantanublos.”

            Los toques contra las tormentas fueron empleados hasta épocas muy recientes –mediados del siglo XIX, en general- y se hacían para defender las cosechas y personas contra rayos y granizo, desde tiempos inmemoriales. En tierras castellanas y leonesas se llamaba “tocar a nublao” y se creía que repicando se despejaba la tormenta y se marchaba. Este toque se realizaba a diario, a mediodía, en la época de mayor frecuencia de tormentas, desde el día de la Santa Cruz de Mayo hasta el de la Santa Cruz de septiembre, del 3 de mayo al 14 de septiembre. Por hacerlo, se remuneraba al sacristán o al campanero. Era un toque preventivo, protector, de defensa contra los malos espíritus que pueblan las tormentas. Decía una canción:

 

“De Santa Cruz de mayo
a Santa cruz de septiembre,
se repican las campanas
hasta que quiebren”.

 

            En muchos lugares llamaban a este toque “tañer a buen tiempo”y según se decía:  “las campanas no solamente tenían poder contra las tormentas, sino la facultad de provocar, mantener y suplicar a Dios buenos temporales”.

            Independientemente de este toque protector, de Cruz de mayo a Cruz de septiembre, siempre que la nubosidad indicaba indicios de tormenta y se comenzaban a oír los primeros truenos, las campanas tañían tristes, acompasadas y lentas, mientras no se alejaba.

            Esta superstición invadió la Europa católica hasta mediados del siglo XIX y es sabido que en distintas regiones españolas, se encendían cirios benditos dentro de las viviendas, se rezaba en voz alta a Santa Bárbara y se quemaban hojas de laurel. El toque de campanas, lúgubre y cadencioso, era una especie de conjuro que vulgarmente se llamaba “tente, nublo” o “tente, nu”, cuya letra se cantaba acompasándola al ritmo de las campanadas. Se conservan muchos y muy variados ejemplos. Uno de los más originales, procedente de Cantabria, es el siguiente:

 

“Tente nube, tente nu,
que Dios puede más que tú.
Si eres agua, ven acá,
si eres piedra, vete allá,
siete leguas de mi pueblo
y otras tantas más allá.

Tente nublo, tente nu
que Dios puede más que tú.
Tente nublo redoblado
que Dios puede más que el diablo.
Tente nublo, tente en ti.
Dios lo quiere y manda así

Tente nublo, tente nu,
que Dios puede más que tú.
Que el mar es de agua bendita
y el aparejo una cruz.
Detente, nube maldita,
que Dios puede más que tú.

 

            El siguiente pasaje, muy ilustrativo, en “Antaño”, uno de los relatos de Domingo Cuevas, referido a una tormenta en Comillas (Cantabria)” Comenta:

            “ ... Ya algunas mujeres, con el semblante demudado íbanse reuniendo en los portales de la villa y pedían que viniese el sacristán para “contener la nube”... El toque del “tente nu” era triste, monótono y acompasado y le interpretaban los muchachos y las gentes sencillas cantando –con el mismo tono y ritmo que marcaban las campanas- el estribillo del “tente nube, tente nu”. Los labradores y artesanos dejando cada cual su trabajo, corrían presurosos en dirección a la playa para prestar allí auxilios a los marineros en caso necesario y no echaron de ver, a su paso por la plaza de la villa, un cuadro tan interesante como tierno que allí se representaba. Era que el cura mayor de la parroquia, tan cargado de años como lleno de merecimientos, con la fe de un patriarca, la caridad de un apóstol y la sencillez de un niño, erguido como el cedro del Líbano, con la cabeza enhiesta y sus blancos cabellos a merced del torbellino, inspirado como un profeta, levantaba la diestra descarnada y trémula, a la altura de su desnuda frente, bendecía la nube y a la vez la conjuraba, evocando al Dios del Sinaí, para que aquella se disipara sin arrojar sobre la tierra los malos espíritus, que tenían ya revuelto el mar y amagaban destruir las cosechas próximas a su hogar...”

            Si en pueblos de Cantabria los conjuros solían hacerse desde el atrio de la iglesia o la plaza, en muchos lugares del Alto Aragón se levantaron en lugares próximos a iglesias y ermitas, una especie de templetes de piedra, formados por cuatro columnas y una pequeña bóveda. Desde los huecos, entre pilares, orientados a los cuatro puntos cardinales, el sacerdote invocaba a Santa Bárbara y hacía los conjuros. Estas construcciones son típicas en el Pirineo y suelen llamarlas “cuatropilares”, “esconjuraderos” y “esconjuraderas”.

            Con la frase proverbial acordarnos de Santa Bárbara cuando truena he intentado dar un sentido a la relación Santa Bárbara con las tempestades y  tormentas en un pasado cercano, mediatizado por la Iglesia en imágenes, jaculatorias, cirios benditos, repiques de campanas, conjuros, novenas, procesiones, patronazgos... Se tiene sobradas noticias de que nuestros antecesores sí se acordaban de la Santa cuando había tormentas. Y también, cuando no las había... para que no se produjeran. Y de todo ello sólo permanece una frase. Una frase que hoy no se emplea jamás en sentido literal.

 

            En general, con ella “ se reprende a quienes sólo ante un peligro inminente recurren al modo de precaverse de él”. Tiene pocas variantes, todas de carácter gramatical. No se sabe cuándo se comenzó a utilizar en sentido figurado. Lo que sí se ha podido constatar es que en las postrimerías del siglo XIX, en 1883, la frase era de uso común y se utilizaba con idéntico significado a como lo hacemos en este momento y en las mismas circunstancias. Un ejemplo muy reciente es  que el martes 28 de enero de 2003, La Voz de Galicia publicaba, con el titular “Una deuda de 120 años”, una carta editada por el propio periódico en Noviembre del año 1883. En ella un lector denunciaba la falta de medios en la seguridad marítima tras el naufragio del Irish Hull en La Costa de la Muerte. La carta finalizaba así: “Las autoridades se acuerdan de Santa Bárbara solamente cuando truena y mientras, cuando se ofrece un caso de éstos, hay que cruzarse de brazos y ser un simple espectador...”. Podría haber sido una carta también fechada en noviembre, pero del 2002. Su significado semántico sigue siendo el mismo.

 

            Este ejemplo,  permite afirmar que hace 120 años, ya se empleaba la frase en sentido figurado, proverbio que sigue utilizándose hoy en análogas situaciones. Las costas gallegas y sus gentes, durante el siglo XX, padecieron catorce mareas negras.

 

            Se me ocurre pensar que, con valores éticos en crisis, lo de acordarse de Santa Bárbara cuando truena seguirá diciéndose justificadamente. Pero, en realidad, nadie recordará ya a la Santa durante las tormentas.

 

            Si no recuerdas a Santa Bárbara seguro te vendrá en mente cuando escuches el sonido de los truenos durante una tormenta. He aquí una oración a la Santa:

 

“Santa Bárbara bendita, que teñiste con la púrpura de tu sangre  tu casta virginidad por amor al Señor, defiéndeme de las tempestades, incendios, hecatombes y calamidades todas de este mundo. Líbrame de la muerte repentina. Intercede por mí al Señor para que me ayude  a lograr la prosperidad en esta vida, a vivir en santa amistad y llegar al fin de mis días  en paz en su divina gracia. Amén.”

 

            Las artes de la música y la poesía así como la oración son las posibilidades de expresión más fuertes que posee el hombre.

 

            Son las pruebas históricas que revelan el pensamiento y sentimiento interior de las generaciones antiguas.

 

            El hombre de la Edad Media dependía, hasta cierto punto, de las condiciones medioambientales. Informaciones y acontecimientos les llegaban en contadas ocasiones desde fuera de su círculo de vida. La enseñanza se limitaba a gobernantes y monasterios los cuales eran dirigidos por los pertenecientes a la casa reinante y aristócratas. La información no la recibían a través de la pantalla, sino a través de los manuscritos, códices, evangelios, libros de horas, pasionales escritos para monjes.

 

            El efecto divulgativo sobre las reliquias. no pudo ser mucho, ya que éstos no sabían leer ni escribir y debían intentar comprender a fuerza de imaginación con ilustraciones, esculturas, y pinturas. La difusión de la leyenda florecía, probablemente, con el arte hablado. Con el invento de la imprenta en 1445 se hizo posible divulgar el pensamiento a los literatos de la época en forma de versos y canciones.

 

            El poema más antiguo de santa Bárbara está escrito en latín y se recoge en forma de himno. Está compuesto de ocho estrofas que ensalzan la fe de la santa en la Trinidad del Señor y procede del s. IX o X.

 

            El himno más antiguo en lengua alta alemana que glorifica a santa Bárbara procede del siglo XV.

 

            Con cánticos se honraba a santa Bárbara también de muchas formas. Pero la canción se encuentra mucho más tarde dispersa en la literatura y sólo de forma aislada en los cancioneros.

 

            Se cree que la canción más antigua de santa Bárbara procede el año 1665, de Praga. Las condiciones especiales de trabajo de los mineros propiciaron la asociación en comunidades antes que en otros casos, y esto se ha quedado demostrado, entre otros casos, a través de las canciones.

 

            En cuanto a la oración se le consideraba como ayuda para hacer notar una necesidad al Señor y pedirle ayuda. Los santos se convirtieron en los intercesores. Las oraciones más antiguas que se conocen proceden de los manuscritos, libros de horas y pasionarios que se escribieron entre los siglo XI y XV.

 

            De los siglos XIV y XV se encuentran muchos libros de horas con rezos a santa Bárbara en Alemania, Francia y los Países Bajos escritos la mayoría en latín.

 

            La traducción del latín de la oración “conmemoración de santa Bárbara” de uno de los libros franceses dice así:

 

 

“Ven, novia de Cristo, recibe la corona

que el Señor te ha preparado para la eternidad.

Reza por nosotros, santa Bárbara virgen,

Para que seamos dignos de la llamada de Cristo.

Dejadnos rezar Señor.

Te pedimos, señor,     la intercesión de la Virgen

tú, mártir, Bárbara, protégenos,

Para que seamos dignos de su ruego

para que podamos recibir el cuerpo y la sangre

gloriosa  de nuestro Señor Jesucristo”

antes del final de nuestra vida

con auténtica fe y verdadero conocimiento.

Por Cristo nuestro Señor. Amén.”

 

 

            En el s. XIX se imprimieron devocionarios  con una serie de oraciones que recogían las necesidades diarias, sobre todo de enfermedades graves, pero también por la festividad de santa Bárbara.

 

             En la Iglesia de santa Bárbara de Malta hay una pequeña oración con una imagen votiva que dice:

 

¡Oh gloriosa virgen de Nicomedia, santa Bárbara:

Aunque tu propio padre te encerró en el más estricto cautiverio por medio de que te pudieran volver cristiana, encontraste el camino para aprender y bautizarte en esta religión.

Mantén vivo y activo, para que podamos apreciarlo, el gran regalo de la fe contra todos los ataques del mundo y del mal!

 

 

            Por último un sencillo dicho popular: “santa Bárbara danos tu protección y bendición para todos los caminos”.

 

 

SANTA BÁRBARA HOY:

 

 

            La importancia actual de santa Bárbara es tangente al desarrollo histórico.

 

            El camino de la santa a través del tiempo y los acontecimientos está acompañado de diversos hitos y señas de la misma. Después de su vida y martirio, finales del s. III después de Cristo, aparecen las primeras pruebas de su veneración como confesora de la fe en Oriente.

 

            En la iglesia copta fue reconocida como santa desde muy temprano. Sus devotos, continúan venerando sus huesos en la iglesia de santa Bárbara del Cairo. El “Martyrologium Romanum nombra allá por el a. 700 su día festivo.

 

            Con la expansión de la creencia en un solo Dios saltó también de una provincia a otra del Imperio Romano el culto de la santa. Así: entre el 400 y el 700  aparece un monasterio de santa Bárbara, más otro llamado  Saint-Bárbe- en Auge a las orillas del Dives, Lisieux, del s. XI.      

                                                             

            Ya desde el 800 aparecen en diferentes lugares de Europa (Italia, Grecia, Países Bajos, Polonia, Rusia, Alemania) reliquias de santa Bárbara.

 

            Desde el s. XIV se convierte en  uno de los santos más venerados e importantes debido, precisamente, a la influencia por guerras, catástrofes naturales o tormentas.

 

            ¿Qué es lo que movió a los hombres de hace varios siglos para que transformaran la figura de santa Bárbara, la consagraran y extendieran su culto y costumbres hasta hoy?. Las gentes de esa época tenían unas necesidades diferentes a las nuestras y además tenían una visión mucho más limitada del mundo. El pueblo, que no sabía leer y por lo mismo incapaces de leer un manuscrito, necesitaba de las imágenes, obras de arte, representaciones, cuadros, esculturas, tanto para desarrollar su imaginación y poder hacerse una idea más o menos clara del mundo, como medio de transmisor de la fe. 

 

            Uno se pregunta si también santa Bárbara tiene cabida en nuestra imagen del mundo y como se la podría colocar. ¿Necesitamos todavía a santa Bárbara?. La respuesta, aunque se la tendrá que dar cada uno, según su situación personal, estoy seguro de que sí, la necesitamos, como la intercesión de todos los santos. A santa Bárbara la seguimos necesitando todavía como modelo ideal atemporal para atravesar con ella el umbral de la esperanza.

 

 

RELACIÓN DE SANTA BÁRBARA CON LA RELIGIÓN DE LA SANTERÍA:

 

 

            En la actualidad  detenta como hándicap el hecho de que la religión de la Santería haya adoptado a Santa Bárbara como a uno de sus dioses, lo que hay quien dice puede tener alguna relación con la desaparición de la santa del último calendario litúrgico católico.

 

            En la Religión “Yoruba Changó” de Africa, se sincretiza con Santa Bárbara. Esta relación se establece por el hecho de que para apartarla de los hombres que la deseaban, su padre pagano, la encerró en una torre de un castillo. Cuando éste conoció la fe cristiana de su hija, la entregó a los tribunales y fue condenada a muerte por no renunciar a sus creencias. Poco después su padre fue fulminado por una rayo.

 

            También cuentan que el padre de la Santa quería casarla y ella se negó y se cortó los dos pechos para que la repudiara su futuro esposo. Entonces el padre la sacó por toda la plaza encima de un caballo para que fuera vista por todo el pueblo y pasara vergüenza. Ella solicitó al cielo que nadie pudiera verla de tal modo y una tormenta tapó su pase a través de nubes que la taparan por entero. En sudamérica cuenta una leyenda sobre Santa Bárbara: “la doncella se había vestido como un hombre para poder escaparse del castillo donde estaba cautiva y casarse con un plebeyo”, esta versión se engrana de alguna forma con la anécdota de que una vez Changó consiguió un caballo y una espada, y con una capa roja se disfrazó de mujer para librarse de sus enemigos. Debido a estas historias y por representarse esta santa con una espada, símbolo del valor,  hacen que se asociara con Santa Bárbara.

 

            A Chagó se le representa en color rojo, su número es el 4 (la festividad de Santa Bárbara se celebra el 4 de diciembre), materiales: la seda. Atributos: espada (en ocasiones de madera y en otras de metal), copa, caballo moro, un cedro de madera de palma, en la cabeza lleva una corona en forma de castillo. Ropa: usa bandé rojo con bordes en blanco.

 

            Los fundamentos de la religión Yoruba pueden rastrearse en los inicios de la historia africana y lo que actualmente conocemos es un compendio o sincretismo de varios cultos regionales que se han ido fundiendo a través de las distintas corrientes de invasiones y conformaciones de estados. La nación Yoruba tiene sus inicios en la fundación de la ciudad estado de Ile Ife, y al transcurrir los siglos ésta fue expandiéndose hasta absorber los pequeños reinos y estados que la rodeaban. Así, al panteón original de ile Ife fueron sumándose distintas deidades locales de las naciones circundantes.

 

            Según las tradiciones yorubas, ile Ife fue fundada por un mítico rey llamado Obatala (literalmente, rey de todo), denominado también Ossanla (el que viste de blanco) y es probable que su nombre no sólo responda a un individuo sino también a una dinastía.

 

            La religión yorubana fue llevada al Nuevo Mundo durante el maafa (trata de esclavos africanos) de distintas identidades étnicas de Africa Occidental. Las creencias religiosas de los yorubanos fueron las más populares entre las expresiones espirituales de las poblaciones africanas de América debido a que un gran número de ellos fueron capturados y vendidos como esclavos. Es algo difícil de creer, pero muchos sacerdotes yorubanos decidieron ser capturados para ser vendidos y así los africanos tuvieran apoyo espiritual en América.

 

            Esta religión se ha expandido por todo el mundo en distintas variedades, que incluyen la Santería. Estas variedades se practican en muchas áreas de Brasil, Argentina, Cuba, Puerto Rico, Trinidad y Tobago, Estados Unidos, México, Uruguay y Venezuela. A medida que crece el interés en los sistemas religiosos indígenas africanos, se pueden encontrar comunidades Yorubas en Europa y también en Asia. Se calcula en más de un millón de adherentes de esta tradición espiritual en todo el mundo.

 

ICONOGRAFÍA

            La más antigua representación conocida data del siglo VIII (Santa María la Antigua, de Roma), aparece ya desde entonces asociada al pavo real (símbolo de resurrección e inmortalidad).

BIBLIOGRAFÍA

 

NEMITZ, THIERSE, MAÑANA.“Santa Bárbara a través de los tiempos”. 2000.

ARMANDO CAPIO. “Shango”. “Santera Médium Espiritista”.

CORONEL DE ARTILLERÍA D. JOSÉ CORDERA DESCÁRREGA. “Un Estudio de S. Bárbara”. 1986.

GARCÍA LOMAS, G. Adriano. “Mitología y supersticiones de Cantabria”Diputación Provincial de Santander.1964.
LLOP I BRAVO, F. y ALVARO, Maricarmen. “Campanas y campaneros”. Diputación de Salamanca, 1986.
BLANCO, J. Francisco.”El Tiempo. Meteorología y cronología populares”.Archivo Tradiciones Salmantinas, 1987.

 

 

 

 

 

 

 

Ezili Dantor = Santa Bárbara

 

Santa Bárbara es un sincretismo del vudú haitiano de Ezili Danto (Virgen de Częstochowa, Ishtar) y se la invoca para resolver asuntos de amor ya que murió muy joven y virgen por querer consagrarse enteramente a Dios. Vivió en Turquía alrededor del año 300. A ella le debemos el arquetipo de la hermosa princesa, pura de corazón, que vive encerrada en la torre de un castillo, que se ha usado hasta la extenuación en los cuentos infantiles y no tan infantiles.

Se dice que su padre la encerró en una torre para ponerla a salvo porque tal era su hermosura que temía que los hombres la sedujeran si pudieran admirarla. En ausencia de su padre, Bárbara se convirtió al catolicismo, y mandó abrir tres ventanas en la torre donde estaba retenida, simbolizando la Trinidad. Cuando su padre se enteró la mandó castigar. El verdadero significado de las tres ventanas lo veremos cuando expliquemos en profundidad los códigos 666, pero de momento sabemos que es el mismo que las tres marcas en la cara de la virgen de Częstochowa/Ezili Danto o los tres clavos de Cristo en el logo IHS jesuita.

A partir de aquí hay dos versiones de la historia. En una el padre la paseó desnuda encima de un caballo para exponerla ante todo el pueblo hasta que la Santa solicitó al cielo que nadie pudiera verla de tal modo y una tormenta cubrió su desnudez con nubes. Esta historia le ha valido ser la santa de las tormentas.
Según la otra versión, más "hardcore", la santa habría sido atada a un potro, flagelada, desgarrada con rastrillos de hierro, quemada con hierros y paseada desnuda por la ciudad antes de cortarle los pechos. La ira de Dios no tardó en castigar a los torturadores, y su padre cayó al instante fulminado por un rayo.

 
Esta muerte súbita la ha convertido en la patrona de las profesiones que manejan explosivos (por el rayo) y muy especialmente de los mineros. (Santa Bárbara Bendita, tranlará, tralará, patrona de los mineros, mirad, mirad Maruxina mirad ...)
Asi mismo, es también patrona del Arma de Artillería en la mayoría de los ejércitos del mundo y en muchas ocasiones aparece con cañones cerca de ella. En la marina da nombre al almacén de explosivos de la nave.
De su vida, escasamente documentada, sabemos que tenía la cabeza muy grande... partes de ella se conservan en Mantova, Montecatini, Sevilla, Kiev, Ravello, Roma, Lviv y en Dignano.

Izquierda, la princesa intentando que su rescatador suba por su larga y hermosa melena. A la derecha, Santa Bárbara cargando siempre con su torre.

A Santa Bárbara se la recuerda en casi todos los ejércitos del mundo. A la izquierda frontal de un casco francés en la 1º G.M. que, casualidades de la vida, es exactamente igual que el símbolo del corazón en llamas del S. C. de Jesús y del S.C. de María

Santa Bárbara = La Torre del Tarot

En realidad, la creación del personaje de Santa Bárbara se lo debemos a las cartas del Tarot.
El Tarot se originó en el siglo XVI pero posiblemente sus fuentes se pierden en el origen de los tiempos. Santa Bárbara parte de la carta de "La Torre" y le añade otros componentes y significados, pero manteniendo el carácter mágico-divino.

La carta de la Torre en dos barajas diferentes. Se observan casi todos los elementos de la iconografía de Santa Bárbara, como el rayo y las tres ventanas.

Tradicionalmente se asocia "La Torre" con caos, accidentes, catástrofes, ruina y en general representa la "ira divina" con su rayo destructor. Está considerada como la carta más negativa del Tarot por muchos especialistas. Simboliza a menudo el castigo de los hombres que quieren subir por encima de sus posibilidades y ahí enlaza con el episodio bíblico de la Torre de Babel, que también acabó destruida por la ira de dios.

La carta de "La Torre": "Rayos que caen sobre torres de cimientos débiles por la arrogancia"... cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. (foto del rayo que cayó en la Cúpula de San Pedro al día siguiente de la renuncia de Benedicto XVI) 

La Torre del Tarot es la Torre de Babel. Son dos iconos que tratan un mismo hecho, cada uno a su manera. Los falsos dioses antiguos anunnakis limitaron al ser humano para que no pudiera completar el camino de la evolución, el que les podría llevar a querer ser como sus amos/dioses. El mismo motivo que causa el rayo de la ira de Dios que destruye la Torre de el Tarot.
La torre de Babel tiene forma de escalera de caracol, uno de lo símbolos más importantes y deconocidos de la masonería, que representa este camino de ascensión. Un camino que se cortó como garantía de que la supremacía anunnaki nunca correría peligro.

Babel y Mordor, dos torres famosas en cuya cúspide reside el O.O. Origen de la Oscuridad en el planeta

La Biblia nos cuenta que la arrogancia de los hombres, que querían construir la torre más alta para llegar al cielo (iluminación), provocó la ira de dios. Un falso dios bastante falto de autocontrol (al menos en el Antiguo Testamento) que hechó a perder las humanas aspiraciones confundiendo a los constructores de la torre con múltiples lenguas diferentes. Se creó el caos y los hombres perdieron la posibilidad de seguir creciendo hacia el cielo. Y la Torre de Babel acabó como un macroproyecto urbanístico de cualquier ayuntamiento de la España del siglo XXI.

Gran metáfora, pero vayamos a su verdadero significado que está encriptado en la iconografía de Santa Bárbara:
Para garantizarse que los hombres nunca llegarían a la altura de sus "amos", se crearon unos códigos limitadores. Los "amos anunnakis" habían usado su propio ADN para una modificación genética que creó al homo sapiens a partir de un hominido primitivo... el eslabón perdido que la ciencia sigue buscando y que en la Biblia está explicado con
la famosa frase de "Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza".

Uno de estos limitadores que les tenían que garantizar su supremacía para siempre, son los códigos 666, frecuencias que se incorporan al cuerpo humano y que le apartan de su vibración original, le merman y debilitan (ver la tercera parte de este artículo para saber más acerca de los códigos 666)
Estos códigos están representados al detalle en la iconografía de Santa Bárbara:

·Las tres ventanas: las tres antenas emisores de códigos que hay en el mundo: Catedral de Nôtre Dame en París, Catedral de Toledo en España y Catedral de San Juan de Letrán en Roma.
·El rayo, la descarga energética que los implanta
·Los cañones, su efecto destructivo en el ser humano.
·El cáliz con la eucaristía y el IHS son un código 666 en sí mismo, como ya explicaremos más adelante.

Además de éstos, a Santa Bárbara la acompañan otros elementos que la diferencian por completo de las demás santas: una Corona, habitual en virgenes pero no en santas; una Torre; una Espada (el clavo, cuchillo o espada del Sagrado Corazón y del Vudú).

Estas peculiaridades, junto con otros elementos contradictorios y teológicamente sorprendentes, han provocado que sea retirada del calendario oficial romano en 1960 junto con una serie de santos considerados de dudosa existencia histórica. Además, no hay referencias a Santa Bárbara en la revisión del martirologio de San Jerónimo ni entre los primeros historiadores de la cristiandad.

Es probable que la popularidad de su figura en la Santería cubana haya tenido que ver con esta decisión...

 Santa Bárbara = Shangó

A Santa Bárbara se la relaciona con Shangó, un Orisha mayor dios del trueno, del rayo, del fuego, de la guerra, de la danza, de toda la música y de la belleza masculina. Despues de Obatalá, Changó es el Orisha más poderoso y más venerado.
Y es que en la Santería Cubana, que es la unificación de los santos católicos con los dioses Yorubas, Shangó es la versión masculina de Santa Bárbara, con quien comparte símbolos como el rayo y la tormenta, la espada/hacha de doble filo (la de Santa Bábara) el color rojo y blanco y la hoja de palma.

Curiosamente, Santa Bárbara también es la patrona oficial de Cuba.

Y como colofón a este "brevísimo" paseo interconfesional, en que todos son parientes y amigos entre sí, quiero presentar a la pareja más cachonda y a su parienta europea, la patrona del continente.

Maman Briggite y su esposo el Barón Samedi

 

Maman Brigite es la justicia, y se la representa como una mujer muy joven y de rasgos dulces, con el pelo largo, de color negro intenso, y de ojos claros, pero su cara está pintada de blanco como una calavera, al igual que su esposo el Barón Samedi. Viste un elegante traje de novia y siempre camina descalza, como un fantasma cantando y bailando por los cementerio a la luz de la luna, pues es la Lwa del ciclo de la vida y la muerte. Su símbolo es un gallo negro (se suelen sacrificar gallos negros en su honor cuando una mujer queda embarazada, para que cuide del niño...aghhh ¡) y se cuenta que las mariposas se posan siempre en sus cabellos, como símbolo de la corta vida de estos insectos.
Se la sincretiza en Europa con Santa Brigida, de la que ya hablamos en nuestro artículo
acerca del Mar Tirreno y la decadencia de Europa.

El Barón Samedi o Barón del Cementerio, su esposo, es el más mediático de todo el vudú y es un amante del baile, el alcohol y el sexo. Fue el primer muerto varón enterrado en un cementerio y por tanto es el guardián del mismo y al que hay que pedir permiso cada vez que se entierra a alguien. Menuda pareja.

<<<<< Un gallo negro, corazones rojos... a que me suena?
Ahh... ya recuerdo, el gallo de Barcelos, ese bello souvernir que me trajeron de Portugal.

Si Madam Brigite es la novia del cementerio, en Europa tenemos a una Santa a la que se la llama "La Novia", en teoría porque su nombre es parecido en inglés (Bride). Es Santa Brigida y es la patrona de Europa. Madam Brigite y Santa Briggite son la misma figura.

Retrato de Santa Brigida en la iglesia de su nombre en Nápoles y objetos rituales que la rodean. Una iglesia que debería ser declarada "no apta para menores de 16 años".

La Santa de origen sueco tiene dedicada en Nápoles una iglesia. Mejor dicho, un parque temático del terror. El Castillo de Drácula en Hallowen es un lugar cien veces más relajante que esta iglesia atiborrada de magia negra. Mires por donde mires hay calaveras y miniaturas en plata de niños, brazos, ojos, orejas y manos, etc. Todos ellos objetos rituales que contienen entidades astrales. Entidades energéticas creadas para un objetivo personal o simplemente para la posesión, anulación, incluso "descreación" de seres, sea por desalojo de su propia alma, por deterioro físico o por suicidio.

La Chiesa de Santa Brígida es todo un master en magia.

 

 

Santa Bárbara y El Rayo en Copacabana

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David C. Knowlton

Utah Valley University Conocido por la Virgen de Copacabana, el pueblo de Copacabana no sólo alberga ritos católicos sino desde épocas remotas ha sido sitio de devociones indígenas y de mucho sincretismo, es decir la hibridización entre lo católico y lo indígena. El presente informe responde a un interrogante sobre la relación etnohistórica entre un santo católico y una figura trascendental del panteón andino. Se pregunta si en la historia religiosa andina existe una relación establecida entre Santa Bárbara y el rayo.

Santa Bárbara y su significado

La Enciclopedia Católica indica que Santa Bárbara fue virgen y mártir.

Hija de un pagano con posición social, fue condenada a muerte por su devoción al cristianismo. Su propio padre llevó a cabo la sentencia. Fue castigado el padre del mártir al volver a su casa; le cayó un rayo y le incendió su cuerpo. Como resultado se acude a Santa Bárbara como protectora cuando caen rayos durante temporales y por consecuencia ella es patrona de artilleros y mineros. Durante la colonia Santa Bárbara fue uno de los santos que atrajo la atención de los habitantes indígenas de Bolivia y Perú. Su devoción al cristianismo frente a la muerte, su calidad de mujer, y su relación con el rayo llamaron la atención a los andinos y condujeron a su acogida de parte de muchos. Asimismo formó parte de la política religiosa colonial de imponer imágenes religiosas, crucifijos, e iglesias encima de las imágenes y lugares que recibían devoción. Como resultado, la relación entre Santa Bárbara y el rayo ha llevado a su éxito como figura religiosa en la interacción entre las civilizaciones andinas y la castellana.

 

El rayo en los andes

El rayo es una de la figuras de mayor importancia en la religiosidad andina. Xavier Albó, el importante estudioso de la realidad indígena Boliviana, asevera que "el rayo es una de las principales divinidades andinas, por ser la fuente de la multiplicación de la vida."

Se ha relacionado con los dioses creadores Tunupa, que menciona, entre otros cronistas, Ramos Gavilán, el autor de la importante relación de los orígenes y milagros de la Virgen de Copacabana.

El rayo no sólo tiene la capacidad de transformar un ser tocado por él al darle la capacidad de volverse  yatiri, es decir "sabio", un sacerdote andino, sino que también se relaciona con la lluvia, el principio de la productividad de las chacras y la fertilidad en general. Se relata como Tunupa, o su contraparte el dios incaico Viracocha, hizo caer rayos sobre el pueblo de Cacha en el Perú resultando en su destrucción. Allí los Incas construyeron el gran templo a Viracocha que se puede percibir en la actualidad como el complejo arqueológico de Rajchi. Hay que mencionar que este sector del Cusco tiene una fuerte relación histórica con el Collasuyo y, por ende, con la región de Copacabana. La etnohistoriadora Teresa Gísbert de Mesa reconoce, en su estudio de la representación artística de íconos católicos y su relación sincrética con tradiciones andinas, que Santa Bárbara se asociaba en la tradición artística colonial boliviana con el rayo y con las tormentas en su sentido autóctono y no solamente en el sentido europeo.

 

 En consecuencia nos es posible opinar que en la religiosidad popular del período colonial Santa Bárbara se ha conocido por su relación con el rayo, en su doble sentido de protectora del mismo y como figura divina andina trasformadora relacionada con la lluvia.

Xavier Albó, "Preguntas a los historiadores desde los ritos andinos actuales," 2000, p12. http://albo.pieb.com.bo/archivos/Preguntas_XavierAlbo.pdf (April 23, 2009).

Alonso Ramos Gavilan. Historia del Santuario de Nuestra Señora de Copacbana. 1621.Edición Facsimil Ignacio Prado Pastor, 1988. P 56 ad passim.

Teresa Gisbert,

 Iconografía y mitos indígenas en el arte

.La Paz, 1980, p. 27

 El conocido antropólogo Xavier Albó atestigua de la relación entre Santa Bárbara y el rayo en la actualidad Aymara.

Indica que se asocia el rayo con varios santos del santoral católico, entre ellos San Marcos, San Jerónimo, San Felipe, Santiago (también llamado San España) y Santa Bárbara. Menciona, asimismo que el nombre de Santa Bárbara se pronuncia en aymara como warawara lo cual es un homónimo con la palabra estrella. El conocido etnógrafo y sacerdote van den Berghe atestigua también de la asociación entre Santa Bárbara y el rayo.

 

Los cerros Santa Bárbara y Calvario: una Llallagua

Pero, es más, el Rayo se asocia con cerros altos, donde a veces cae el rayo. En aymara estos cerros suelen llamarse calvario. Así se conectan los conceptos católicos del calvario como un lugar representando la pasión de Jesús y por consecuencia las estaciones de la cruz como forma en que los fieles puedan repasarla y meditar en la misma, y la idea central andina de promontorios como algo sagrado. El peregrinaje a los cerros altos es algo muy conocido en la tradición andina. Sin embargo, se pudiera argüir que, en el caso de Copacabana, el cerro de calvario se distingue del cerro Santa Bárbara y de esta forma se pudiera, tal vez, aceptar que el rayo se asocie con calvario, pero la conexión con el cerro Santa Bárbara no se establece en su particularidad. Esta observación nos lleva a profundizarnos en la etnohistoria copacabaneña. El valioso cronista Alonso Ramos Gavilán da importancia al cerro Llallagua que se encontraba en el "asiento de Copacabana".

Esta referencia es interesante, porque ahora no hay tal nombre de cerro. Sin embargo en la Copacabana actual se encuentra la zona de Llallagua en las faldas del cerro calvario, así que podemos reconocer la asociación entre el nombre del siglo diecisiete y el actual calvario. Está palabra, Llallagua, nos insinúa más. El diccionario de Bertonio de la lengua aymara del siglo dieciséis define "llallahua" como "Papa, o animal mostruoso, como dos  papas pegadas, o como una mano, un animal de cinco o seis pies. En referencia al Copacabana, entonces, esta aceptación de la palabra nos remite a su carácter de cerro dual, dos cimas y una sola base, lo cual le impartía cierta sacralidad. En Aymara ,Llallagua, sería llallawa , o sea es llalla, es doble. Entonces, se puede insistir que el calvario actual separa lo que en la etnohistoria venia en conjunto, las dos cimas, para darle significado. De esta forma, si se arguye de que calvario, como tal, tiene una relación con el rayo, la relación pertenecerá de la misma forma a su gemela que hoy se llama Santa Bárbara. Empero, la conexión es aún más fuerte. Ramos Gavilán indica que en el cerro Llallagua del asiento de Copacabana se encontraba en el siglo dieciséis una ermita dedicada a Santa Bárbara. Aunque esta ermita, en su descripción, se hubiera asociado con "un cercado que llaman Taguakouyo, donde recogían las Vírgenes que sacaban de la isla, señaladas para el sacrificio", para nosotros la pregunta importante es su asociación con el rayo.

 Hasta el momento el argumento insiste que Santa Bárbara, debido a su historia en el santoral, se asocia con el rayo en la práctica religiosa católica europea. Esa asociación se mantiene en la práctica religiosa de los andes, donde es una de varias figuras así relacionadas. Sin embargo, en los andes, el rayo se asocia con cerros altos, y podremos decir sobre todos cerros aislados que se destacan, en este caso el cerro que se llamaba llallagua y hoy se reconoce de forma dual Santa Bárbara y calvario. Ambos, la santa católica y el calvario se conectan en el pensar popular andino con el rayo.

Hay más profundidad encerrada en la etnohistoria del cerro llallagua y en su relación con el rayo. Milton Izaguirre, del Museo de Etnografía y Folclore, asevera que mitológicamente llallagua era, según algunas historias, dos nereidas que en época de carnaval salían a jugar con los kusillos. Empero estas nereidas tienen una historia más profunda. Se relacionan con el dios Tunupa, el héroe de la mitología andina que se conecta con el rayo. Relata Izaguirre que, "[l]la creencia dice que Tunupa –de quien se piensa que pudo ser San Bartolomé – recorrió las tierras del lago en labor civilizadora enviado por Viracocha, dios creador, y que fue sentenciado a muerte después de torturas imposibles por tener relaciones sexuales con sus hermanas Quesintu y Umantuu."

 La historia de Tunupa y su "pecado" fue narrado por varios de los cronistas e inclusive fue insinuado en el vocabulario aymara de Bertonio. Es una de la narraciones  básicas en el corpus etnohistórico andino. Para nosotros, por más interesante e importante que haya sido la narración, la cuestión es su relación con Copacabana. Izaguirre lo establece al indicar que Quesintu y Umantuu son una llallagua. Entonces existe la probabilidad de que el cerro llallagua encierre una referencia a estas figures cuyos nombres se refieren a peces conocidos en el lago en lengua Uru. Veronica Salles Reece, en su importante libro sobre Copacabana, analiza las diferentes versiones de Tunupa y las neiridas.

Arguye que en la versión de Ramos Gavilán, cuyo libro funciona para propagar la milagrosidad y las maravillas de la Virgen de Copacabana, estas dos hermanas se transforman en "una señora muy Hermosa, que puesta sobre la balsa, libró al santo y le acompañó navegando con él."

Salles Reese advierte que de esta forma las nereidas, convertidas en dama hermosa que salva al héroe, prefiguran la Virgen de Copacabana, a la vez que, para Ramos G., Tunupa comprueba la presencia de un apóstol de cristo en los andes antes de la llegada de los españoles. Sin embargo, la probable litificación representativa de las dos hermanas, Quesintu yUmantuu, en la Llallagua de los cerros Calvario y Santa Bárbara manifiesta a la vez cierta tensión.

Conclusión:

La pregunta motivadora de este reporte era si la etnohistoria constaba de una relación entre Santa Bárbara y el rayo. No sólo se puede contestar en lo afirmativo desde el santoral, también la profunda historia del cerro Santa Bárbara manifiesta una relación establecida entre ese cerro en particular y el rayo que va más allá de su nombre actual, Santa Bárbara. En combinación, se verifica una conexión profunda y sólida entre el cerro, la santa de su nombre, y el rayo, una de las divinidades más importantes en la tradición religiosa andina.

Ayala Ugarte, Alex, "Cantos de Sirena".

 Revista Escape

Salles-Reese, Verónica. From Viracocha to the Virgin of Copacabana: representation of the sacred at Lake Titicaca. Austin: University of Texas Press, 1997.

Ibid. P 60

 

 

HISTORIA DE LAS RELIQUIAS DE SANTA BÁRBARA

 

Las Reliquias

Sus reliquias fueron trasladadas a Venecia en tiempos del dogo Pedro II Orseolo (991 – 1009), por María Argyropoula, una princesa bizantina posiblemente hermana de Romano III, que se había casado con el hijo del dogo, Juan. Las reliquias de la santa quedaron en la iglesia griega y en 1108 una princesa griega de nombre Bárbara se casó con el príncipe de Kiev, Sviatopolk Iziaslavovich. Ella trajo consigo las reliquias que fueron colocados en el monasterio Michailovsky-Zlatoverj en Kiev. En la época de los desastres napoleónicos, las sagradas reliquias fueron llevadas al templo de San Martín de la isla de Burano, donde se custodian aún hoy. Los restos están en una capilla dedicada exclusivamente a Santa Bárbara Una parte de las reliquias de la mártir Santa Bárbara que se hallaban en la iglesia de San Marcos, en Venecia, fueron depositadas en el santuario de santa Bárbara, perteneciente a la diaconía apostólica y ubicado en el municipio del Ática del mismo nombre, por el arzobispo de Atenas, y toda Grecia, Christódoulos.

En la iglesia de San Juan del Hospital, en Valencia, se encuentra la columna donde fue martirizada, en una capilla bajo la advocación de la santa. Esta reliquia fue traída a la Ciudad de Valencia por la Emperatriz Constanza Augusta de Grecia.

En la iglesia de San Jaime de Moncada (Valencia), se encuentra una falange de un dedo de Santa Bárbara la cuál fue traída desde Roma a Moncada.

El medallón que uso durante su martirio y su encierro se encuentra perdido. La última vez que fue visto fue en octubre 1961 enterrado en la parroquia Riochico del cantón Portoviejo en Ecuador, donde actualmente se levanta el templo parroquial con el mismo nombre de la santa, desapareció después de que fue colocado en la imagen de Santa Bárbara. Actualmente se encuentra perdido, se piensa que alguien lo robó, o que por voluntad divina desaparece para que después re aparezca en otro lugar para si propagar la fe.

 

Lista de los lugares donde se veneran reliquias de Santa Bárbara:

 

Burano (Venezia): parte del cuerpo.

Rieti (Italia): sarcófago con reliquias

Mantova (Italia): presunto cráneo

Montecatini (Italia): "parte del cráneo"

Piacenza (Italia): "reliquias"

Sevilla (España): "parte del cráneo"

Pamplona (España): "reliquias"

Paternò (Catania): reliquias

Kiev (Ucrania): parte del cuerpo

Old Cairo (Egipto): reliquias

Ravello (Salerno): reliquias (creo que del cráneo)

Roma (Italia): "parte del cráneo"

Braine le Comte (Bélgica): reliquias.

Lviv (Ucrania): reliquias.

Mechelen (Bélgica): reliquias

Dignano (Croacia): pie incorrupto

Moncada Valencia: Falange

 

Todas no son auténticas, sino que pasa lo que a otros santos: si se juntaran sus reliquias, aparecerían varios cuerpos y varias cabezas. Las más verosímiles son las de Burano, Rieti, Dignano y de Kiev.

 

 

 

La increíble historia de Santa Bárbara, la virgen que fue vengada por un rayo

 

Por Joaquín Tamarit

Viernes 04 de diciembre del 2015, 08:00h

 

Cada 4 de diciembre, el Cuerpo de Artillería celebra la festividad de Santa Bárbara, una patrona decapitada por su propio padre. Descubre su sorprendente relato tal y como la cuenta la tradición cristiana, y de dónde viene su vinculación a los artilleros.

Aunque desde el comienzo de la existencia de los artilleros españoles se dé por segura la tradicional advocación a Santa Bárbara, el más antiguo documento que se conoce que cita su patronazgo sobre ellos es de 1522 y dice lo siguiente:

“Yo, Don Juan de Acuña, Alcaide del Castillo de Burgos por S.M. digo: que vos Gerónimo Ximénez Denciso, Tenedor de los bastimientos de dicho castillo por S.M. distes por mi mando al Capitán Terramond, por S.M. el día de Santa Bárbara para tirar la fiesta de los artilleros, ques aquel día su fiesta, dos barriles de pólvora para tirar ciertos [disparos] de los [cañones] gruesos y los morteros de aquel día, que pesarían diez arrobas; la cual pólvora está a cargo del Mayordomo de la Artillería, Francisco de Xerez; y por ques verdad que lo dio en dicho día a cuatro de diciembre de mil quinientos vente y dos, lo firmo en mi nombre Don Juan de Acuña”. (Archivo de Simancas, Guerra, Mar y Tierra, legajo 3º, año 1522. Tomado del Memorial de Artillería de 1884).

 

Santa Bárbara y los artilleros

 

 

La primera referencia a la devoción y culto público a Santa Bárbara en España es de 1248 y se refiere a la conquista de Alicante y su castillo por don Alfonso (más tarde Alfonso X el Sabio), el día 4 de diciembre de dicho año. De ahí el nombre dado al castillo, que cuenta en su interior con una capilla dedicada a la Santa.

Casi desde el nacimiento de la artillería medieval, y probablemente por la intervención del rayo destructor en el relato de su martirio, los artilleros europeos se acogieron al patronazgo de Santa Bárbara, como se demuestra en un documento de 1431 en el que especifica que las compañías de artillería francesas se constituían bajo el amparo de esta Santa, o en otro que recoge los estatutos de 1477 de los culebrineros y los arcabuceros de Gante, en los que también se menciona su patrocinio.

En el tratado sobre la Artillería española “La platica manuale de artigleria” del famoso Luis Collado de Lebrija, fechado en Sevilla en 1606, se reconoce y explica la advocación a Santa Bárbara en dos capítulos que tratan “De la compañía y congregación de los artilleros bajo la devoción de la gloriosa Santa Bárbara”.

 

Virgen, Mártir, Santa y Patrona

 

Santa Bárbara virgen y mártir nació, según la tradición, en Anatolia (actual Turquía) a comienzos del siglo III; de joven se convirtió al cristianismo por lo que fue encerrada en su castillo por su padre, Dióscoro, que era pagano, para forzarla a la apostasía; al no conseguirlo, le infligió toda clase de maltratos y torturas hasta terminar decapitándola personalmente, momento en el que, en castigo a su maldad, fue fulminado por un rayo, que algunos relatos hacen que destruya, además, la torre en la que estaba presa la Santa.

Su festividad se celebra hoy, día 4 de diciembre, a pesar de que fue ‘jubilada’ del santoral católico en 1969 por el Concilio Vaticano II convocado por el Papa Juan XXIII, al considerar que no había suficientes pruebas documentales que justificaran su ‘Hoja de Servicios’ como tal. Pero la realidad es que Santa Bárbara es una de las santas cristianas (es decir, tanto para católicos como para protestantes y ortodoxos) más universales y populares. Y ello se aprecia, entre otras razones, por la advocación de numerosas profesiones que se acogen a su patronazgo, casi unánimemente a nivel mundial. Entre ellas podemos citar a los mineros, a los ingenieros de minas, a cuantos trabajan en la preparación de explosivos o la fabricación de armas de fuego (como es el caso de los ingenieros politécnicos españoles en su rama de armamento), a algunas marinas como la italiana, a un gran número de los cuerpos de bomberos como los de Francia y de Italia, de algunas poblaciones españolas y de la mayoría de las naciones de Iberoamérica, así como, por supuesto, a la casi totalidad de los artilleros del mundo cristiano e incluso de algunos países musulmanes.

En otro orden de ideas, también es interesante conocer qué dice la tradición sobre dónde se encuentra el sepulcro de la Santa. Sobre ello hay distintas versiones, todas ellas referidas a Italia, que afirman que están en la capilla de Santa Bárbara de Piacenza inaugurada por el rey Víctor Manuel III en 1928, o en Venecia en la iglesia de San Martino en la isla de Burano, o en la catedral de Rieli o, finalmente, en la basílica de Santa Bárbara de Mantua.

 

 

DIARIO LAS PROVINCIAS DE VALENCIA 29-XI-2015

 

 

 

 

    

 

CRÍTICA D'UN BON QUADRO 
DE SANTA BÀRBARA


                                                                                              
Si de Bàrbara divina
                                                                                               sols lo mig cos retratà,
                                                                                               curt lo pinzell no restà:
                                                                                               ans fonc traça peregrina.

                                                                                               Que si a la santa extremada,
                                                                                               cames i peus anyedira,
                                                                                               amb ells del món fugira
                                                                                               i al cel se'n fóra pujada.

 

 

 

MILAGRO DE SANTA BARBARA

 

EN MONCADA

 

 

 

 

 

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El milagro tuvo lugar el 27 de mayo de 1701. Al día siguiente

 

del Hábeas se abatió sobre Moncada una horrible nube

 

cargada de piedras, que amenazaba con destruir todas las

 

cosechas, en la cuales los moncadenses cifraban su medio de

 

vida y bienestar. Fácil es de imaginar que los agricultores

 

católicos acudieron al templo para implorar el auxilio divino,

 

y el señor rector tuvo la inspiración de coger la reliquia de

 

Santa Bárbara y saliendo a las puertas del templo, bendijo

 

todo el término parroquial de Moncada. La tempestad pasó

 

destrozando los campos de los municipios vecinos, dejando

 

intactos los de Moncada y sus anexos parroquiales de Alfara

 

de Patriarca, Benifaraig, Masarojos y Rocafort.

Después de este hecho que los moncadenses califican de

 

milagroso, el Ayuntamiento levantó acta de voto para

 

celebrar todos los años una fiesta de Acción de Gracias a la

 

Santa, que se cumple fielmente todos los 9 de septiembre de

 

cada año, uniendo las festividades de la Virgen de los

 

Desamparados y Santa Bárbara, las dos perlas de la

 

religiosidad popular Moncadina.

Moncada celebra desde siglos dos fiestas a Santa Bárbara, la

 

más antigua el 4 de diciembre, la otra de Acción de Gracias el

 

9 de septiembre y posteriormente se añadió la del último

 

domingo del mes de agosto de carácter intermitente.

     

 

 

 

 

 

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